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Escucha el episodio aquí:

Como profesor, investigador y divulgador, el tema de tratar de conseguir optimizar al máximo mi capacidad de aprendizaje, así como la de mis alumnos y la gente que nos seguís, me interesa notablemente. Considero profundamente que conocer este arsenal de herramientas que tienen base totalmente científica- pueden marcar claramente  la diferencia en el largo plazo.

Posiblemente la mayoría de los que escucháis este podcast, os gustaría adquirir el conocimiento más útil posible (lo que podríamos llamarlo como aprender eficazmente), así como aprender lo máximo  y en el menor tiempo posible, además recordándolo para siempre (es decir aprender también de la forma más eficiente posible). 

Algunos lo querréis por amor al proceso y otros por obtener un potencial beneficio, o por una combinación de ambas.

He estado unos meses profundizando en cómo funciona nuestro cerebro a nivel cognitivo, con libros y conocimientos, especialmente los del profesor Robert Sapolsky y del español  Hector Ruiz, a los que les tengo que estar enormemente agradecidos, ya que muchas ideas son tomadas de sus enseñanzas. 

Vamos a sintetizar algunos aspectos clave que nos harán aprender de la manera más eficiente posible y recordar más lo aprendido. Esto implica destruir algunos mitos. Comencemos!!

Lo primero de todo es conocer se ha demostrado que durante toda nuestra vida, incluso en la edad adulta y vejez, existe una considerable neurogénesis (es decir, nacimiento de nuevas neuronas) así como una constante y continua -aunque no infinita- neuroplasticidad. ¿Pero qué es esto de la neuroplasticidad? Pues bien, se ha descubierto que formar recuerdos no requiere de nuevas conexiones entre neuronas, sino que lo que sucede es que se fortalecen las conexiones preexistentes. Traducido esto a términos celulares, fortalecimiento significa que la onda de excitación en el cerebro se propaga más lejos. Estos disparos repetidos refuerza determinados caminos, en los que juega un papel clave el neurotransmisor glutamato. Además sucede que la generación de nuevas neuronas se potencia con: el aprendizaje, el ejercicio y con el enriquecimiento del ambiente (entre otros aspectos). 

Esto a nivel químico es la esencia del aprendizaje. Pero alejándonos un poco vamos a ver cómo podemos sacarle partido.

1) El aprendizaje por descubrimiento es menos eficiente

Existe la creencia de que el aprendizaje es más efectivo cuando ocurre de manera “natural” por medio del descubrimiento, sin que un maestro lo dirija. Y es lógico creerlo, pues hay cosas que nacemos con la habilidad de aprenderlas sin que nadie nos las enseñe. Sin embargo… 

es importante diferenciar entre 2 tipos de conocimientos y habilidades: los q son biológicamente primarios y se obtienen instintivamente pq el cerebro ha evolucionado para aprenderlos con facilidad y los q son biológicamente secundarios y exclusivamente culturales. 

En cambio, los conocimientos y habilidades de tipo cultural no se aprenden de forma tan espontánea, ni mucho menos. 

Los estudios apenas dejan dudas de que el aprendizaje “por descubrimiento” estricto es mucho menos eficaz que el aprendizaje guiado por medio de la enseñanza para este último tipo de conocimientos.

Aquí algunos oyentes podrán argumentar que precisamente el Método Montesori -famoso por su supuesta efectividad por la que han pasado gente como Jeff Bezos, Larry Page y Sergei Brin, Gabriel García Marquez, etc-  se basa principalmente en emplear el descubrimiento en detrimento del tradicional sistema guaido, y sin embargo estamos diciendo que este método por descubrimiento es menos eficiente.

Lo que sucede es que el enfoque de las clases cambia, pero sigue siendo un método guiado porque los alumnos no siguen un libre albedrío, el profesor sigue guiando, orientando, y supervisando. Si bien es cierto, no se aplica la tradicional clases magistral con los roles de “maestro”- “esclavo” y un mismo ritmo de aprendizaje para toda la clase. A parte que pone el hincapié en algo que veremos un poquito más adelante, el importante rol de la motivación.

2) La memoria no mejora por repeticiones

¿Podemos ejercitar la memoria como si fuera un músculo? El fortalecimiento de la memoria depende de la obtención de conocimientos. La memoria se hace más eficaz cuantos más conocimientos obtiene. Son precisamente los conocimientos que ha obtenido los que facilitan la adquisición de más conocimientos.

Esto es así porque para aprender debemos conectar la nueva información con nuestros conocimientos previos. Así, cuantos más conocimientos tengamos, más capacidad tendremos para “adherir” nuevos conocimientos.

Sin embargo: nuestros conocimientos sólo sirven de sustrato para obtener nuevos conocimientos si son “significativos”. Los conocimientos que se obtienen de manera superficial, sin comprensión, apenas sirven como sustrato para nuevos conocimientos en el futuro; de hecho, se olvidan rápidamente. 

Además la memoria es como millones de músculos, cada uno de los cuales se refuerza con la obtención de unos conocimientos concretos, conectados por relaciones de significado. La memoria no se fortalece en general y para cualquier cosa por el hecho de que nos forcemos a memorizar datos. Pero sí que podemos incrementar su eficacia mediante estrategias de estudio y hábitos que valen para cualquier materia.

Sin embargo, estas estrategias no son intuitivas. Algunos estudiantes tienen la suerte de desarrollar espontáneamente las estrategias más alineadas con cómo aprende el cerebro, pero muchos otros no. Precisamente, una de las grandes diferencias entre los estudiantes más exitosos y los que no lo son tanto son las estrategias de aprendizaje que han desarrollado espontáneamente.

3) Como individuos no tenemos un mejor modo de aprender, el modo mejor depende de para cada caso concreto

Es común la creencia de que cada uno tiene un estilo de aprendizaje distinto, como si el cerebro de cada uno tuviera mecanismos distintos para aprender. 

Los estudios reflejan que no tenemos “estilos de aprender” predefinidos por naturaleza, que nos hacen mejores aprendiendo cuando recibimos la información o estudiamos de una manera u otra. 

Muchos docentes han tenido experiencias en qué les ha parecido que algunos alumnos entendían mejor un concepto cuando se les explicaba de otra manera. Pero esto no necesariamente se explica porque su naturaleza como aprendices sea distinta. 

Lo que sucede cuando presentamos la información de varias maneras es simplemente que incrementamos la probabilidad que más alumnos comprendan lo que están aprendiendo, simplemente porque tienen más oportunidades de hacerlo, esto es, más “pistas” para atar cabos. 

De hecho, cuantas más modalidades usemos, cuanto más ejemplos demos, cuantas más referencias sensoriales (del tipo que sea) utilicemos, más potenciaremos el aprendizaje (de todos los alumnos), porque más vínculos podrán hacer con sus conocimientos previos 

Sin duda, hay muchas personas que se consideran a sí mismas “aprendices visuales” (o auditivos, etc), porque cuando aprenden usan preferentemente métodos que se apoyan en esta modalidad sensorial. 

En realidad, no es que estas personas tengan una predisposición natural a aprender de este modo, sino que espontáneamente han desarrollado estas estrategias para aprender. No son estilos, son preferencias creadas por el hábito. 

La mejor opción sensorial casi siempre la determina el objeto de aprendizaje. En función de lo que tengamos que aprender, puede ser mejor una aproximación visual, auditiva, cinestèsica, etc. 

4) La crucial importancia de la evocación para fijar el aprendizaje

Aprender involucra realmente tres fases: adquirir el conocimiento, conservarlo y recuperar dicha información (evocación). 

Puede que el olvido no se deba tanto a la desaparición de la información aprendida como a la incapacidad de hallarla en nuestra memoria y evocarla (“lo tengo en la punta de la lengua”). Los exámenes son pura evocación.

La ciencia ha aportado una cantidad enorme de evidencias que muestran que practicar la evocación de lo aprendido nos hace aprenderlo mejor, o, por lo menos, mejora nuestra capacidad de recuperarlo y, por lo tanto, de demostrar que lo sabemos.  Cuando uno enseña dos aprenden. 

Son abundantes los estudios que constatan que si tras una sesión de estudio realizamos una sesión en la que ponemos a prueba nuestra memoria (en vez de “reestudiar”), se obtienen mejores resultados. Es decir, estudiar y luego evocar es mucho más beneficioso para la memoria que estudiar y reestudiar.  La evocación nos obliga a dar estructura y sentido a lo que aprendemos. E incluso promueve la capacidad de transferencia (poder aplicar lo aprendido en nuevos contextos).

Practicar la evocación requiere de mucho más esfuerzo que simplemente releer la lección, pero tiene dos ventajas claras: recordamos por mucho más tiempo y además nos percatamos mejor de todo lo que aún no sabemos al no ser capaces de explicarlo bien. Releer la lección nos engaña, ya que provoca una complaciente sensación de saberla bien aunque ello no es más que una ilusión: se trata de un fenómeno de “familiaridad”. Este aprendizaje es de muy corta duración.

Rememorarlos, explicarlos con nuestras propias palabras, emplearlos para resolver problemas, usarlos para interpretar objetos o situaciones… Todas estas son acciones que mejoran la consolidación de este tipo de aprendizajes y la capacidad de usarlos en nuevas situaciones. 

Si los conocimientos no perduran, se pierde la ventaja de construir sobre ellos en el futuro. Para aprender necesitamos apoyarnos en lo que ya sabemos, por lo que cuanto más sepamos más fácil nos será aprender la próxima vez. 

5) Evocar lo aprendido en diferentes sesiones (espaciado)

La norma general es que cuanto más nos tengamos que esforzar en recuperar lo aprendido, más impacto tendrá en nuestra memoria.

 Aunque parezca paradójico, el impacto de la evocación es mayor cuando hemos empezado a olvidar lo aprendido. Esta es la base de la llamada “práctica espaciada”. 

Es mucho más efectivo tratar de evocar lo aprendido al principio de la siguiente clase (o de la siguiente sesión de estudio) que hacerlo al final de la misma sesión de aprendizaje. Como las series.

Cuando estudias por atracón los alumnos no olvidan lo aprendido “para hacer sitio a lo siguiente”. Simplemente el aprendizaje no perdura pq solo se practicó una vez (o muchas veces pero en una sola sesión). 

Por tanto, es mejor realizar sesiones más cortas pero más periódicas que masificar la práctica en una o unas pocas sesiones.

6) La práctica entrelazada

Para aprender diferentes cosas es mejor irlas combinando que enfocarse en dominar una antes de pasar a la siguiente. Esto es lo que se conoce como práctica entrelazada. Esto sólo es posible cuando se trata de aprendizajes que pueden hacerse de manera independiente y en paralelo. 

La práctica entrelazada es antiintuitiva porque en el corto plazo parece que aprendamos menos.  El aprendizaje entrelazado es más dificultoso pero más duradero. 

Si los ejercicios se mezclan se debe razonar sobre qué estrategia o conocimientos serán los oportunos. Ejemplo del tenis.

7) La transferencia de lo que aprendemos a un nuevo contexto es dificultoso:

Necesitamos crear modelos mentales (abstracciones) que son generalidades o principios comunes que ayudan a aplicar el conocimiento en nuevos casos

Nuestro cerebro tiene una marcada tendencia a aprender de lo concreto y asociar los aprendizajes a los contextos específicos en que se aprendieron. Por eso los ejemplos nos ayudan tanto a comprender conceptos abstractos. 

Para evocar lo aprendido en el futuro, es necesario que algún estímulo active los conocimientos a los que se asoció la nueva información. Si el vínculo se realizó atendiendo a características específicas del ejemplo aprendido, difícilmente se activarán en otras situaciones. Es decir, hemos aprendido el ejemplo, pero no hemos sido capaces de comprender, de generalizar, de abstraer. Y es precisamente esa capacidad de abstracción lo que facilita la transferencia a nuevos contextos.  De ahí quizás la importancia de tener un arsenal de modelos mentales, que son abstracciones o plantillas que aplicar en diferentes contextos.

Realmente, no se trata de elegir entre enseñar con ejemplos concretos o enseñar a partir de la abstracción, sino de combinar ambas aproximaciones

Por lo que sabemos, el aprendizaje por medio de ejemplos o contextos concretos puede ser positivo para las primeras fases del aprendizaje. Pero a partir de ahí resulta oportuno enriquecer las experiencias de aprendizaje con otros casos. 

El objetivo es evitar la “sobreentrenamiento”  de lo que se aprende, esto es, que quede demasiado ligado a un único contexto y resulte casi imposible de transferir. 

8) Las clases no tienen que ser emocionantes, sí motivadoras

Es un hecho que las emociones intensas hacen que los eventos de nuestra vida resulten más memorables. Por eso, son muchos quienes piensan que las clases deberían ser “emocionantes”, para promover aprendizajes más duraderos. Sin embargo, esa conclusión no es del todo acertada. 

En definitiva, estamos hablando de la creencia según la cual las actividades educativas que provoquen emociones intensas (preferiblemente positivas) conllevarán aprendizajes más duraderos porque los eventos emocionales son más memorables. 

Es cierto que los acontecimientos que provocan emociones fuertes se recuerdan mejor, de hecho, conocemos los mecanismos neurológicos que explican este fenómeno. Pero, paradójicamente, esto no significa que aprenderemos más en una clase que nos provoque emociones intensas. 

Para entender esta paradoja resulta crucial apreciar que lo que cotidianamente llamamos memoria—memoria explícita, para ser exactos—, en realidad puede dividirse en dos tipos de memoria: la memoria episódica y la memoria semántica

La primera registra los recuerdos de nuestra vida diaria. Los recuerdos se vinculan siempre a los lugares y momentos en los que vivimos tales acontecimientos. También incluyen vínculos a las emociones que experimentamos, entre otros. 

En cambio, la memoria semántica guarda nuestros conocimientos. Se trata de información que no suele incluir referencias contextuales, sobre cuándo o dónde la obtuvimos. 

La semántica es más “abstracta” y está libre de esas referencias. 

Por ello el efecto intensificador de la memoria provocado por los estados emocionales intensos influye básicamente en nuestros recuerdos episódicos, y no tanto en la memoria semántica, que es la que al fin y al cabo nos interesa fortalecer en clase. 

Por ello, cuando los estudiantes hacen alguna actividad “emocionante” en clase, al día siguiente recuerdan principalmente lo que hicieron, pero apenas nada de lo que se supone que debían aprender. 

Las emociones intensas en clase suelen provocar distracciones y dificultades para concentrarse en el objetivo de aprendizaje. 

Incidir en las emociones de los alumnos para promover el aprendizaje de conocimientos semánticos debería limitarse preferentemente al ámbito de la motivación, y no a provocar emociones con el objetivo de que recuerden mejor lo que aprenden. 

Cabe decir que la motivación no hace que los aprendizajes sean más memorables por sí misma, sino que influye en el aprendizaje porque conduce al alumno a esforzarse más y dedicar más tiempo y atención al objeto de aprendizaje. 

9) La motivación

La motivación por aprender es crucial y depende fundamentalmente del  valor subjetivo que le damos a los que se quiere aprender y de si somos creemos o no que son capaces de aprenderlo

El hecho de valorar lo que se quiere aprender puede ser por un interés genuino por ese tema en concreto, es decir porque nos gusta ese tema concreto.  O incluso el propio contexto puede aumentar el interés en dicho tema. Por ejemplo, un profesor que explica con pasión un asunto promueve el interés de la audiencia. También puede ser por las consecuencias positivas que puede tener aprender eso, o negativas en caso de no hacerlo. En otras palabras, la famosa búsqueda de recompensas o evitación del castigo. Por ejemplo aprender un idioma para ligar con personas de ese país.  Por último, también valoramos lo aprendido por el propio desafío de aprender, valorando más aquello que potencialmente resulta más complejo de aprender sin que sea un reto imposible de alcanzar.

Respecto a las expectativas que tenemos de si seremos capaces o no de aprenderlo depende en gran medida de nuestras experiencias pasadas, y de nuestra propia mentalidad -según Carol Dweck, de si tenemos una mentalidad de crecimiento o por contra una mentalidad fija. Con la mentalidad de crecimiento, basada en esfuerzo, en asumir riesgos y en asimilar errores como parte natural del proceso de aprendizaje se mantiene la motivación. 

En este sentido, dar  y recibir feedback constructivo influyen en la mentalidad, así como reduce nuestro punto ciego (Ventana de Johari). 

10) La atención: el enfoque en la tarea a aprender y evitar el multitasking (no confundir con el entrelazado). meditación

Para aprender necesitamos enfocarnos en lo que deseamos aprender, pero sucede que no es un problema sólo de capacidad -que lo es- sino en términos de regulación, particularmente, la habilidad para controlar que ocupa en cada momento el reducido espacio de la memoria de trabajo y qué se queda fuera de él. En este sentido resulta crucial apreciar que la atención es un proceso dinámico que va cambiando su foco continuamente, queramos o no. El sistema atencional ha evolucionado para priorizar cualquier estímulo sobresaliente del entorno. Es una cuestión de supervivencia.  Y aunque no haya un estímulo sobresaliente, la atención tiende a ir y venir de aquí para allá, porque para nuestra conservación resulta oportuno ir monitorizando el entorno periódicamente, en búsqueda de estímulos que pueden resultar relevantes. Es natural que en el transcurso de cualquier tarea desviemos nuestra atención varias veces.

En estos casos de concentración intensa, sabemos que a partir de los 30 minutos se empiezan a cometer errores con demasiada frecuencia (uno deja de ver lo que busca o lo ve donde no lo hay). 

En el caso de la atención en clase -en los que no se suele requerir una concentración tan intensa- no es tan relevante las limitaciones de la atención,  cómo hablar de motivación, que es la que realmente nos lleva a redirigir la atención una y otra vez hacia las actividades de aprendizaje, y a la práctica no conoce límites, a excepción del cansancio físico. 

Como decimos además de la necesidad obvia de enfocar la atención  hacia la tarea de aprendizaje, hay que tener en cuenta que la memoria de trabajo es limitada, por lo que no podemos sobrecargarla con demasiadas cosas a la vez. De hecho, no podemos hacer dos cosas a la vez.   Cuando nos parece que hacemos dos cosas a la vez, en realidad estamos alternando nuestro foco de atención entre una y la otra de forma rápida y reiterada. Y esto tiene un precio: acabamos haciendo las dos cosas peor que si hiciéramos primero una y luego la otra. 

Sí existe una situación en que podemos hacer más de una cosa a la vez. Esta situación solo es posible cuando las cosas que hacemos (menos una) no requieren de atención para ser realizadas. Y esto es posible cuando alcanzamos la «automatización» de dichas tareas. 

La automatización se adquiere con mucha práctica y es útil para determinadas tareas, porque libera espacio en nuestra memoria de trabajo que podamos dedicar a otras cosas 

Pero alcanzar la automatización requiere de mucha práctica, lo que puede resultar arduo si lo que se practica no se aprecia útil. Por ello, resulta crucial decidir qué aprendizajes realmente vale la pena automatizar y cuáles no

11) No es crucial el modo en que nos llega la información, sino lo que hagamos con ella para recordarla y el uso que le demos

Lo que diferencia que recordemos más o menos una información no es la forma en que la hayamos obtenido (leyendo, escuchando, visualizando, etc.), sino que lo más importante es lo que hagamos con ella a continuación. 

Así, pensar sobre qué cosas ya sabíamos que se relacionen con lo que estamos aprendiendo, proponer ejemplos, inferir consecuencias, explicar lo aprendido con nuestras propias palabras o visualizarlo mentalmente (si es posible) son acciones que consolidan el aprendizaje, entre otras. 

Enseñar a otros es una de las acciones que más contribuyen a afianzar el aprendizaje.

Que recordemos una cosa o no en el futuro también dependerá del contexto en que nos encontremos y de las “pistas” que dicho contexto nos ofrezca.

12) Subrayar no resulta efectivo en general

.Salvo en los casos de que:

•Lo subrayado realmente es lo relevante

•Se realiza reflexionando sobre el significado del texto (mejor después de haberlo leído todo)

•Se emplea para apoyar estrategias como la evocación espaciada 

13) Aprender/Estudiar con música

Los estudios dicen que la mejor condición para aprender es en silencio. Especialmente si se quiere aprender con música con letra; especialmente si el periodo de estudio es largo.

Ten en cuenta que ignorar los distractores no es gratis: nos consume energía y recursos mentales. Piensa en el descanso cuando estás en una peluquería y apagan los secadores.

Idealmente cuando aporta beneficio escuchar música: cuando dicha música nos motiva y nos pone en un estado de activación y buen humor antes de proceder a estudiar. También puede llegar a ser beneficioso si lo ponemos como música de fondo a modo de ruido blanco para evitar otras distracciones que suceden de forma puntual.  Por último, puede ser beneficioso cuando lo llevamos haciendo durante muchos años y eso nos genera más adherencia.

Dicho esto, lo que dice la ciencia es que lo óptimo es estudiar en un entorno de pleno silencio y sin potenciales distracciones.

14) Aprendizaje en grupo:

Aprender en grupo es más eficaz que hacerlo sólo si: el grupo es diverso, hay buena sintonía entre los miembros del grupo. Los más rezagados se benefician de “copiar” a los más avanzados, y los más avanzados al enseñar a los más rezagados afianzan sus conocimientos re-evocando y estructurando sus conocimientos. 

15) Dormir

Dormir no sólo nos carga las pilas para aprender más al despertar, sino que es crucial para consolidar lo aprendido en sesiones anteriores. Cuando dejamos de prestar atención a algo sobre lo que hemos estado aprendiendo, nuestro cerebro sigue trabajando para consolidarlo en la memoria a largo plazo, esto sucede especialmente bien durante el sueño.. 

En realidad, dormir no sólo consolida lo aprendido el día anterior, sino que también contribuye a conectarlo con ideas previas lejanamente asociadas, lo que se  traduce en una mayor capacidad para tener “revelaciones” al día siguiente. Es por ello que dormir mejora el aprendizaje y la creatividad.  ¿Cómo mejorar el sueño? da para otro episodio completo!

Bueno con esto vamos cerrando el episodio, no sin antes mencionarte algunas puntualizaciones importantes.

ÚLTIMAS IDEAS

  • Ten en cuenta que como funciona el cerebro,  todavía hoy en día en muchas áreas es un gran misterio, y lo cierto es que  todo está conectado con todo, no existen tales cosas como mentalidad de crecimiento, mentalidad estanca, memoria episódica, memoria semántica, inteligencias múltiples… todo son aproximaciones por generar abstracciones que permita de alguna forma interpretar y enseñar a su vez lo que pasa ahí dentro.
  • Reescucha este episodio, y trata de contar a su vez tú a otra persona o a ti mismo lo que has aprendido -en caso de que hayas aprendido algo.
  • Reflexiona cómo puedes aplicarlo a tu caso particular
  • Te será especialmente útil si te encuentras en una etapa de tu vida en la que estés en un periodo de aprendizaje intenso.

Con esto acabamos, no sin arte mencionarte que estamos tratando de poner nuestro granito de arena en evitar la deforestación y desde Píldoras del Conocimiento estamos plantando árboles, tú también nos puedes ayudar a que nuestro bosque siga creciendo.

Un fuerte abrazo!!

Sigue aprendiendo

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Agradecimientos

👉 Robert Sapolsky y Héctor Ruiz por los aprendizajes que han divulgado en sus obras.



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