Warren Buffett sostiene que en esta vida todos cometemos errores, lo importante es tener el coraje para reconocerlos y aprender de ellos, pero aún mejor sería aprender de los errores de los demás para ahorrarnos los tropiezos.

Su socio, Charlie Munger, es partidario de “invertir los problemas”. Le encantaría conocer donde va morir para no ir allí. Muchas veces el camino de virtud no es tanto en acertar con la mejor decisión posible, sino con evitar las decisiones más estúpidas.

Los estoicos, como Séneca, eran indiferentes ante el destino que estuviera fuera de su control, pero eso no elimina el hecho de que tuvieran sus propias preferencias. “El sabio no se menosprecia aunque sea pequeño de talla, pero preferirá ser alto. Soportará la mala salud, aunque deseará la buena”.

Si te gusta aprender de los errores de otros, Fernando Trias de Bes -coautor de La Buena suerte- hizo un libro muy bueno que tituló “El libro negro del emprendedor”. Hace unos días publiqué mi reinterpretación del mismo desde un enfoque mixto de tecnología, modelos mentales, e inversión. Muy cortito y al grano


  1. La persona que emprende

Trias comenta, que la idea es el objeto de un negocio, pero nunca un motivo válido. Simon Sinek habla de ¿empieza con el porqué? El camino va ser muy largo y sin un porqué difícilmente se puede soportar cualquier cómo. Hay que tener en cuenta que la idea casi siempre no es el factor clave para que algo tenga éxito, han existido ideas muy antiguas que bien o mal ejecutadas, conjuntamente con otros factores como el “timming” han obtenido resultados drásticamente distintos. Trias argumenta que hay algunos motivos lamentables para comenzar algo: estar en paro, odiar al jefe o compañeros, no depender de ningún jefe, no soportar recibir órdenes, compatibilizar la vida personal y profesional, libertad de horario, ganar más dinero, demostrar algo, hacerse rico, dedicarse a algo que te gusta…. es decir todos aquellos motivos que solemos pensar….  para Trías son motivos lamentables y que casi siempre son huidas hacia delante, por eso lo llama lamentables porque se parte de una situación en circunstancias lamentables. Estos motivos argumenta que suelen ser FCF para el fracaso. Son las circunstancias las que le obligan, no un fuego interno, una vocación… un propósito.

 

También es verdad, y esto es cosecha mía, que la necesidad agudiza el ingenio, y hay muchos ejemplos, que seguramente sean datos atípicos que han tenido tremendo éxito después de una necesidad acuciante como las mencionadas. La realidad es que el motivo puede ser irrelevante mientras haya motivación. El motivo es el detonante, el disparador, el driver; la motivación hace referencia a las ganas, a la ilusión, de crear algo. Soul in the game. Sin ello, parece lógico que en cuanto empiezan los problemas todo se acabe por falta de empuje.Un emprendedor se reconoce a sí mismo porque tiene un vació interior. Esto no quiere decir que no sea feliz, pero tiene un vacío interior, realmente profundo, que llenar. 

 

Para bien o para mal, los resultado que se obtienen nunca coinciden con las expectativa. Eso genera problemas. El camino está lleno de imprevistos y errores.Ser una persona que no se rinde ayuda a superar los obstáculos. Puede que no se tenga un carácter muy de “creador de conceptos o proyectos”, pero quizás lo pueda suplir con un carácter luchador. Este espíritu suele ser consecuencia de unas circunstancias y una educación determinada, si bien se puede mejorar con conocimiento y entrenamiento (estoicismo).

 

  1. Los socios

Los emprendedores noveles tienden a iniciar su negocio con otros socios en un porcentaje mucho mçás elevado que cuando se trata de la segunda o tercera intentona. La juventud, falta de experiencia y de conocimientos te hace ser más inseguro (y probablemente con razón) y tendemos a sentirnos más protegidos en el colectivo. El motivo para asociarse suele ser el miedo. También es cierto, que no todo el mundo es capaz de aguantar sólo la presión, ni ser suficientemente constante… Dice Trías:

 

  • Si lo haces porque necesitas dinero… busca financiación externa sin entregar parte de tu empresa.
  • Si lo haces porque sólo no puedes… busca trabajadores.
  • Si es porque hay alguna parte que no dominas, se puede subcontratar este servicio.
  • Si es porque necesita comentar las cosas… buscar un mentor.
  • Si es por miedo… hacer deporte.

Contratar empleados, delegar servicios, pagar mentores es caro… pero realmente entregar parte de tu negocio, un negocio que esperemos que vaya bien, es normalmente mucho más costoso. Dice Trías: si usted es una persona que tiene el don, la capacidad, el empuje, la tenacidad y la audacia de crear y mantener un negocio, no se le ocurra compartirlo con nadie. No por egoísmo, sino porque en el futuro estará pagando muy caro un momento de flaqueza acontecido varios años atrás cuando aún tenía que descubrir, y probablemente creerse lo que usted era capaz de hacer. Añado de mi cosecha, no tener socio no significa soledad, puedes tener empleados muy cualificados, mentores, etc.  Un problema que sucede a menudo es que a medio y largo plazo los objetivos de las personas cambian.  Respecto a la toma de decisiones hay muchas aproximaciones, una pirámide de mando, una democracia, o una aproximación más avanzada como la que presentó R.Dalio en Principios: democracia ponderada por meritocracia de las ideas. En este aspecto es una lucha quizás entre caer en el sesgo de punto ciego y la velocidad en la toma de decisiones colegiada.

⇒  Cuando podría ser interesante asociarse… si no se logra levantar financiación y el socio puede aportar capital sin inmiscuirse demasiado en la toma de decisión. Si ese socio ayuda a obtener financiación que de otra forma sería imposible.  Es decir, cuando existe realmente una carencia  que uno mismo no puede cubrir ni subcontratando a alguien.  Esa carencia además del monetario puede ser falta de tesón, falta de conocimientos, falta de visión, falta de experiencia… si el socio es “mejor que tú” preferiblemente. En cualquier caso, sería conveniente buscar socios complementarios tanto en personalidad como en conocimientos, y por encima de todo que se compartan unos mismos principios y valores.

La NASA en una misión buscar perfiles diferentes, mientras que un Reallity Show buscar perfiles muy similares que choquen entre ellos.

Como todos sabemos que la vida da muchas vueltas y las circunstancias cambian, es bueno antes de asociarse dejar por escrito como podría ser el proceso de separación. Es mucho mejor pactar como nos vamos a separar cuando todavía somos amigos. 

Otro error común suele ser “el comunismo”, un sistema a partes igual con independencia del valor que aporta cada uno de ellos y el tiempo de permanencia. En este caso el FCF es ir a partes iguales cuando no todo el mundo aporta lo mismo.. Los activos y el dinero entregados han de valorarse por su precio justo en acciones. El trabajo se remunera con sueldo, a poder ser, de mercado. BESTING.

Es una ley universal e inmutable: nadie trabaja mejor que yo. Si soy rápido porque lo soy, y si voy lento es porque no tengo que repetir las cosas y mi socio, que parece que va más deprisa al final es más ineficiente porque toca todo rehacerlo varias veces.

Dado además que por casi ley de vida los objetivos y ambiciones van cambiando de manera natura, es una pena que debido a una asociación, no pueda dirigir su vida personal y profesional hacia el camino que realmente desee. 

 

  1. La idea de negocio: timing

La idea no es tan importante como podemos tender a pensar, yo sí creo que tiene cierto valor, pero desde luego parece que lo que tiene más importancia y dado que esa idea normalmente acaba sufriendo una transformación, es la capacidad real de ejecución y adaptación al entorno cambiante.  Creación de ventajas competitivas que supongan barreras de entrada a la competencia.  Al final se puede ver emprender como tener una mirada genuina, o una nueva aproximación sobre una idea que pudiera ya existir previamente. Pese a una ejecución impecable no todas las ideas son potencialmente generadoras de negocios rentables en un cierto contexto. Emprender tiene que ver con la creatividad, con el arte, con encontrar un estilo propio. 

Normalmente detrás de un proyecto exitoso hay una idea muy sencilla y muchas veces surge de cubrir una necesidad que no estaba lo suficientemente bien cubierta en ese instante y que uno mismo descubre. Aquí entran en juego dos conceptos clave: el de aportar valor y capturar valor. Una misma idea con una forma y otra de capturar valor (eufemismo de generar ingresos y rentabilidad) puede obtener resultados muy diferentes. 

La idea tiene que estar viva, los resultado de hoy forman parte de las ideas de ayer, y hoy tenemos que crear ideas par que influyan en los resultado de mañana

Un error común es crear un proyecto en un sector que no se conoce, o al menos sin rodearse de personas que sí lo conocen. Es cierto que para aportar algo nuevo a un sector muchas veces conviene tener un nuevo enfoque, algo de frescor, pero eso no implica no conocer cómo funciona y qué reglas romper. La absoluta ingenuidad suele ser una receta para el fracaso. Lo que llamaría Benjamin Graham ceñirse a tu círculo de competencia. Es verdad que las nuevas disrupciones pueden venir de juntar dos campos de conocimiento que previamente no se habían juntado.

Es importante saber leer el mercado, tener mentalidad de inversor.  Que sector crece más y todavía con baja competencia, cuando pedir capital para crecer más rápido y cuando no, el momento económico, el timing, negocios bajos intensivos en capital, lugar geográfico, saber construir ventajas competitivas. Escenario ideal: sectores en crecimiento, con poca competencia, con alta rentabilidad, y que requieran poca inversión inicial, en un ciclo económico expansivo, con una regulación estable, y en áreas geográficas en expansión. Lógicamente todo esto atraería la competencia, por lo que construir fosos defensivos es clave.

 

  1. La situación familiar del emprendedor

Para empezar algo con más probabilidades de sobrevivir y de sufrir menos conviene hacerlo cuando tienes una posición económica de bajo riesgo (posición haltera o fuck your money), bien sea por un colchón de ahorro creado previamente y-o por tener una cierta diversificación de fuentes de ingresos (bien sean tuyas o de tu pareja).

Otro problema es que según empiezan a funcionar las cosas incrementar ostensiblemente  tu ritmo de vida, cayendo en gastos superfluos constantes e innecesarios. De forma análoga a tener un colchón personal, a nivel de proyecto también conviene tener un colchón, ya que nunca sabes cuando puede venir el próximo revés.

Otro factor clave de fracaso parece ser no tener el suficiente apoyo familiar y de tu entorno en el viaje comenzado. Ser consciente que probablemente, sobre todo al comienzo te puede quitar tiempo de calidad con tus amigos y familiares.

 

  1. La gestión del crecimiento

Crear negocios que no dan beneficios rápidamente y de forma sostenible

“Crecer o morir” => El crecimiento no siempre es obligado. El buen emprendedor sabe encontrar el tamaño que mejor se adapta a sus capacidades y las del modelo de negocio que ha creado. Crecer es bueno, normalmente te da economías de escala y ciertas ventajas competitivas, pero no siempre es necesario, y según cuando, puede ser la ruina. 

Hay personas que se le da bien fundar o iniciar proyectos pero no dirigirlos, hay que saber cuando uno deja de aportar valor o ha perdido la motivación para echarse a un lado y vender el proyecto o colocar a un gestor especializado.