Resolver problemas es una habilidad esencial, pero no todos los problemas son iguales. Los complejos, los que tienen muchas piezas que se influyen entre sí y cambian mientras intentamos arreglarlos, piden otra forma de pensar.
En este artículo vemos qué es la resolución de problemas complejos, cómo reconocer un sistema complejo, las trampas que se repiten una y otra vez, dónde tocar para cambiarlo y el proceso paso a paso.
Qué es la resolución de problemas complejos
Una de las definiciones de referencia es la de los psicólogos Dietrich Dörner y Joachim Funke, publicada en 2017 en Frontiers in Psychology. Para ellos, la resolución de problemas complejos es «una colección de procesos psicológicos autorregulados y de actividades necesarias en entornos dinámicos para alcanzar metas mal definidas que no se consiguen con acciones rutinarias. Hacen falta combinaciones creativas de conocimiento y un amplio repertorio de estrategias».
Y añaden un matiz muy honesto: las soluciones suelen tener más de bricolaje que de solución perfecta u óptima.
Dicho más fácil: es todo lo que necesitamos para decidir y actuar cuando el problema tiene muchas piezas que se influyen entre sí, cambia mientras lo resolvemos y no viene con instrucciones.
Problema complicado frente a problema complejo
Un problema complicado tiene muchas piezas, pero se comporta de forma predecible: montar un motor o hacer la declaración de la renta. Con el manual y el experto adecuados, se resuelve.
Un problema complejo es otra cosa. Sus piezas se influyen unas a otras, hay retrasos entre lo que hacemos y lo que pasa, y nuestra propia intervención cambia el problema. Un equipo de trabajo, un mercado, nuestra salud o un negocio que no despega son sistemas complejos. Ahí, aplicar la receta de siempre suele empeorar las cosas.
Cómo reconocer un sistema complejo
- Bucles de retroalimentación. Un efecto vuelve sobre su causa y la refuerza o la frena.
- Retrasos. Entre la acción y el resultado pasa tiempo, y eso provoca oscilaciones: nos pasamos y nos quedamos cortos una y otra vez.
- Límites del crecimiento. Lo que funciona al principio acaba chocando con un tope.
- Transiciones de fase y puntos críticos. Pequeños cambios acumulados provocan, de repente, un cambio grande.
- Atractores. El sistema tiende a volver a ciertos estados, por mucho que lo empujemos.
Ocho trampas que se repiten en casi todos los sistemas
Hay trampas que aparecen una y otra vez en sistemas muy distintos. La científica Donella Meadows, una de las grandes referencias del pensamiento sistémico, las describió con detalle. Aprender a verlas cambia la forma de mirar cualquier problema:
- La resistencia a las políticas. Cada actor tira hacia su propio objetivo y las medidas se neutralizan entre sí.
- La tragedia de los recursos compartidos. Cada uno saca lo que le conviene de un recurso común hasta agotarlo.
- La deriva hacia el bajo rendimiento. El listón se ajusta a los malos resultados y cada vez se exige menos.
- La escalada sin fin. Cada parte responde a la otra subiendo la apuesta: precios, discusiones, competencia.
- La exclusión competitiva. Quien gana consigue más recursos para seguir ganando, hasta dejar fuera al resto.
- La adicción. Se alivia el síntoma con un remedio que debilita la capacidad del sistema para resolverlo por sí mismo.
- La evitación de las reglas. Se cumple la letra de la norma y se traiciona su intención.
- Perseguir el objetivo inadecuado. El sistema mejora un indicador que no es lo que de verdad se quería.
Un ejemplo real: mejorar el análisis y empeorar al paciente
En el episodio 112 del podcast, Gonzalo, de Datos de Ciencia, contó el caso del torcetrapib de Pfizer: un fármaco que subía el colesterol «bueno», el HDL, y que tuvieron que parar en fase 3 porque aumentaba la mortalidad (minuto 1:06:13).
Es la trampa de perseguir el objetivo inadecuado. Mejorar un indicador no es lo mismo que mejorar lo que de verdad importa.
Dónde tocar: los puntos de influencia
No todas las palancas pesan lo mismo. Lo primero que solemos tocar son los números: más presupuesto, más horas, otro precio. Suele ser lo que menos cambia el sistema.
Lo que más lo transforma está más arriba: los bucles de retroalimentación, quién tiene acceso a qué información, las reglas del juego, el objetivo que persigue el sistema y, en lo más alto, la forma de pensar de quienes lo forman.
Por qué es la metahabilidad de la era de la IA
La inteligencia artificial resuelve cada vez mejor los problemas bien definidos. Lo que sigue siendo nuestro es lo otro: entender un sistema que cambia, decidir con información incompleta y elegir qué problema tiene sentido resolver.
Con Javier Recuenco hablamos justo de eso en el episodio 106: de la complejidad como foso defensivo de los humanos (minuto 56:50) y de los nuevos generalistas (minuto 41:40).
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El proceso, paso a paso
Con todo lo anterior en mente, estos son los pasos clásicos para abordar un problema complejo.
Comprender problemas complejos
Para abordar de manera efectiva problemas complejos, es esencial comprender su naturaleza. Los problemas complejos se caracterizan por tener múltiples elementos y conexiones intrincadas, lo que a menudo dificulta su resolución. Al descomponerlos y examinar cada componente, es posible obtener una comprensión más completa del problema. Esto implica reconocer los diferentes componentes y sus relaciones, así como cualquier patrón o tendencia que surja. Con este conocimiento, se puede desarrollar un enfoque más focalizado para resolver el problema.
Para abordar el problema en su núcleo, es importante identificar las causas raíz. Esto implica ir más allá de los síntomas superficiales para descubrir los factores subyacentes que contribuyen a la complejidad del problema. Para hacer esto, se requiere investigación, análisis de datos y pensamiento crítico para examinar el contexto histórico, las influencias sociales y los elementos sistémicos que pueden estar en juego. A través de este proceso, se pueden obtener conocimientos valiosos que informen sobre estrategias de resolución de problemas más efectivas.
Además, el pensamiento crítico y la capacidad de considerar múltiples perspectivas son esenciales al abordar problemas complejos. Esto implica recopilar y evaluar información relevante, evaluar diversas hipótesis y sopesar los pros y los contras de cada enfoque. Además, requiere cuestionar suposiciones, desafiar sabiduría convencional y pensar de manera creativa. Al abordar problemas complejos con una mente abierta y una disposición a explorar diferentes posibilidades, se puede lograr una mayor comprensión y soluciones innovadoras.
Identificar las causas raíz
Descubrir los problemas principales que conducen a problemas complejos es un paso central en la resolución de problemas. Para obtener una comprensión completa de los problemas en cuestión, es esencial investigar a fondo las causas subyacentes y explorar diversas perspectivas. Mediante una investigación exhaustiva, análisis de datos y pensamiento crítico, podemos identificar las causas raíz y desarrollar soluciones adaptadas para abordarlas.
Una herramienta útil para el análisis de las causas raíz es el enfoque de causa y efecto. Esto implica mapear las relaciones entre diferentes factores que contribuyen al problema. Se pueden utilizar técnicas como diagramas de espina de pescado o análisis de árbol de fallas para visualizar las relaciones de causa y efecto y determinar los impulsores principales del problema. Al identificar con precisión las causas raíz, podemos desarrollar estrategias efectivas para abordarlas.
Además, es importante considerar tanto las causas inmediatas como las subyacentes. Las causas inmediatas suelen ser sintomáticas de problemas subyacentes más profundos, que requieren una visión más holística y la voluntad de cuestionar suposiciones existentes. Al prestar atención a las causas raíz en lugar de solo a los síntomas, podemos crear soluciones a largo plazo que tengan un impacto duradero.
Identificar las causas raíz es un proceso complejo e iterativo. Puede requerir varias rondas de investigación y participación de las partes interesadas para descubrir todos los factores que contribuyen. Para asegurar un enfoque completo, es importante involucrar a un grupo diverso de expertos y partes interesadas que puedan proporcionar diferentes perspectivas. El Foro Económico Mundial ha destacado la importancia de este enfoque colaborativo para crear soluciones efectivas. Con el esfuerzo y la dedicación adecuados, podemos sentar las bases para un proceso exitoso de resolución de problemas y desarrollar soluciones impactantes.
Generación de soluciones
Para navegar por las complejidades de la resolución de problemas, es necesario dominar el arte de generar ideas para soluciones. Este paso crucial implica generar una amplia variedad de ideas y posibilidades para abordar la causa del problema en cuestión. Las sesiones exitosas de generación de ideas implican un esfuerzo colectivo entre individuos o equipos, lo que permite a los participantes explorar diferentes perspectivas y enfoques utilizando sus habilidades creativas y de pensamiento divergente. Al fomentar el diálogo abierto, se valora y respeta la opinión de cada persona, lo que les permite compartir sus ideas con libertad y confianza. Además, el uso de técnicas como mapas mentales o listas en una pizarra puede ayudar a visualizar las diferentes opciones y las conexiones entre las posibles soluciones. Esta representación visual puede despertar aún más la creatividad y abrir nuevos caminos. Además, establecer metas y objetivos claros para la sesión garantiza que todas las ideas generadas sean pertinentes para el resultado deseado. En última instancia, perfeccionar el arte de generar soluciones es solo una de las diez habilidades necesarias para resolver problemas de manera exitosa.
Evaluación de soluciones
Analizar y evaluar las soluciones propuestas es una parte esencial de la resolución de problemas complejos. Esto implica examinar detenidamente los aspectos positivos y negativos de cada solución, teniendo en cuenta los costos, el tiempo, los recursos y los posibles riesgos. Este proceso ayuda a determinar qué curso de acción es más probable que logre el resultado deseado en la resolución de la dificultad. Al evaluar las soluciones, se garantiza que la solución elegida se considere cuidadosamente y tenga la mayor probabilidad de éxito.
Examinar las soluciones propuestas se puede hacer de varias formas, dependiendo de la naturaleza del problema. Una técnica popular es crear un sistema de evaluación basado en criterios. Esto implica establecer criterios o métricas particulares que las soluciones deben cumplir para considerarse viables. Al analizar objetivamente cada solución en relación con estos criterios, se pueden tomar decisiones informadas sobre la solución más adecuada. Además, buscar la opinión y los comentarios de las partes interesadas relevantes puede proporcionar ideas valiosas y perspectivas que contribuyan a una evaluación integral de las soluciones propuestas.
También es importante considerar los posibles inconvenientes y limitaciones de cada solución durante el proceso de evaluación. Esto implica anticipar cualquier consecuencia negativa o efecto secundario inesperado que pueda surgir al implementar una solución en particular. Al evaluar exhaustivamente los riesgos e inconvenientes, las personas pueden realizar modificaciones o elaborar planes de contingencia para combatirlos. Esta actitud proactiva ayuda a garantizar que la solución elegida no solo sea efectiva para resolver el problema complejo, sino también sostenible y beneficiosa a largo plazo. En resumen, evaluar las soluciones es un paso crucial en la resolución de problemas complejos, ya que permite un análisis riguroso de la efectividad, viabilidad y posibles riesgos de cada solución propuesta. Al considerar cuidadosamente los pros y los contras de cada solución y obtener aportes de las partes interesadas relevantes, se pueden tomar decisiones informadas que conduzcan a una resolución de problemas exitosa.
Implementación de soluciones
El paso vital para resolver problemas es implementar soluciones. Después de haber ideado y analizado las ideas, es hora de ponerlas en práctica. Esto requiere habilidad para llevar a cabo la solución elegida y capacidad para interactuar y colaborar con otros involucrados. Para comenzar, es importante dividir los pasos en tareas alcanzables y asignar responsabilidades a los miembros del equipo. Esto garantizará que todos conozcan sus deberes y puedan trabajar juntos para alcanzar el objetivo común. Para garantizar el progreso, son componentes esenciales el seguimiento y la retroalimentación. Al implementar activamente soluciones, grupos e individuos pueden transformar ideas en resultados concretos y gestionar problemas complejos de manera eficiente.
La adaptabilidad y la flexibilidad también son vitales al implementar soluciones. A medida que avanza el proceso, pueden surgir dificultades imprevistas, lo que requiere que las personas piensen rápidamente y se ajusten en consecuencia. Es esencial estar abierto a críticas constructivas y estar dispuesto a reconsiderar los planes iniciales cuando se presente nueva información. La comunicación juega un papel crucial en este paso, ayudando a mantener a todos los involucrados actualizados y comprometidos. Al crear un ambiente de cooperación e inclusión, se puede aprovechar la habilidad para resolver problemas y aumentar las probabilidades de éxito. En última instancia, la capacidad para implementar soluciones es un activo valioso que permite a individuos y equipos convertir sus intentos de resolución de problemas en soluciones reales.
Seguimiento del progreso
Realizar un seguimiento y evaluar regularmente el progreso es clave para una resolución de problemas exitosa. El seguimiento de resultados e indicadores de rendimiento permite a individuos y equipos discernir la efectividad de su solución y realizar los ajustes necesarios. La recopilación y el análisis de datos son fundamentales en esta fase, al igual que la comparación de los resultados con los objetivos establecidos. Al monitorear el progreso, es posible detectar posibles impedimentos de manera temprana y abordarlos rápidamente, minimizando el riesgo de que pequeños problemas se conviertan en problemas más grandes. Esto es como tener una brújula que guía a individuos y equipos hacia su destino deseado.
Además de realizar un seguimiento del progreso realizado, también es importante evaluar el propio proceso. Esto incluye inspeccionar la eficiencia de las herramientas y métodos elegidos, así como el desempeño del personal. Esta autorreflexión ayuda a identificar áreas que se pueden mejorar, optimizando así futuros esfuerzos de resolución de problemas. Además, la evaluación del proceso brinda una excelente oportunidad para mejorar los recursos humanos involucrados al perfeccionar sus habilidades para resolver problemas.
En resumen, el seguimiento del progreso es un paso esencial en el proceso de resolución de problemas. Permite a individuos y equipos mantenerse en el camino correcto y realizar los ajustes necesarios para garantizar resultados exitosos. Además, la evaluación del proceso puede conducir a una mejora continua y asegurar que los problemas potenciales se aborden antes de que se conviertan en problemas mayores. Al monitorear cuidadosamente el progreso y evaluar el proceso, se maximizan las posibilidades de lograr el éxito.
Conclusión
En conclusión, resolver de manera efectiva problemas complejos requiere un enfoque sistemático que involucra la comprensión del problema, la identificación de las causas raíz, la generación de soluciones, la evaluación de esas soluciones, la implementación de la solución elegida y el seguimiento del progreso. Siguiendo estos pasos, individuos y organizaciones pueden navegar a través de desafíos complejos y encontrar soluciones que aborden los problemas subyacentes. Es crucial fomentar un entorno colaborativo e innovador que fomente la mentalidad de resolución de problemas y utilice las herramientas y técnicas discutidas en este artículo para encontrar soluciones que impulsen el progreso y el éxito.
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