Seleccionar página
SabiduríaEpisodio 98Leganés, Madrid

Píldoras del Conocimiento

El velo de Maya: identidad, errores no forzados, instintos, posición, tipos de problema y meditación para pensar con claridad

Ensayo

Casi cualquiera parece un genio desde una buena posición.

Un episodio en solitario, muy personal, sobre cómo decidir con más sabiduría: por qué la identidad y el propósito pueden trascenderse, el coste de los errores no forzados, los tres instintos que se cuelan en nuestras decisiones, la importancia de ganar posición, la junta directiva de tu vida, identificar en qué tipo de problema estás, experimentar en entornos acotados y qué es, y qué no es, meditar.

Carátula del episodio 98, El velo de Maya
Audiopodcast · Episodio 98 · 51 min El velo de Maya: sabiduría para pensar con claridad
0:00 / 51:05

Noviembre de 2023. Desde hace años me acuesto casi siempre con la misma sensación: hoy he aprendido cosas nuevas, pero me queda tanto por aprender. Antes me angustiaba querer acelerar el proceso, hasta que entendí que ese es el juego infinito de mi propósito. En este episodio, solo frente al micrófono, conecto libros, conversaciones y reflexiones de los últimos meses sobre la toma de decisiones, la claridad mental y la sabiduría. El hilo conductor es el velo de Maya, la metáfora que Schopenhauer tomó de la tradición hindú: una cortina que oculta la realidad tras la ilusión y que, aplicada a nuestras elecciones, nos lleva a decidir de forma automática e impulsiva.

Formación · Pensamiento y modelos mentales

El Metajuego

Simple, complicado, complejo o caótico: identificar el tipo de problema cambia las decisiones. En mi formación lo trabajamos a fondo, con dinámica de sistemas, creatividad y estrategia, y masterclass con invitados como Paco Lodeiro, Jaime Rodríguez de Santiago o Abraham Jiménez.

Conocer El Metajuego Pregúntame por WhatsApp

Quién lo cuenta

Fernando Alonso

Anfitrión

Fernando Alonso

Píldoras del Conocimiento. Ingeniero en inteligencia artificial, doctor en robótica, profesor universitario e investigador en robótica social. Medita, invierte a largo plazo y mentoriza a personas que quieren tomar caminos menos transitados.

Mi libro gratuito: Nacidos para Aprender

Ver Instagram

Píldoras del Conocimiento · Episodio 98Página 1 de 5

La identidad y el propósito son fluidos, y se pueden trascender

Con los años construimos una identidad. James Clear, en Hábitos atómicos, y Shane Parrish, en Pensar con claridad, explican que la identidad y los hábitos se refuerzan mutuamente, en causalidad circular: nuestra identidad empuja nuestras acciones y nuestras acciones refuerzan nuestra identidad. Es útil; no sabríamos vivir sin ella. Pero leyendo a Michael Singer, en La liberación del alma y El experimento rendición, o Dejar ir, de David R. Hawkins, uno acaba viendo que tanto la identidad como el propósito son construcciones del ego para darnos coherencia, algo a lo que aferrarnos.

Para elevar nuestro desarrollo quizá haya que dar un paso atrás y soltar incluso ese propósito que tanto nos costó construir: no tomarse tan a pecho lo que pasa según nuestra identidad, sentir más y juzgar menos. Suena etéreo y requiere entrenamiento, pero la primera idea es esta: la identidad es fluida. En Siddhartha, de Hermann Hesse, se ve cómo cambian ambas a lo largo de la vida del protagonista.

El coste de los errores no forzados

Hablando con personas a las que mentorizo, y mirando mi propia vida, me he dado cuenta de que todo el tiempo y la energía que dedicamos a arreglar errores no forzados es un coste de oportunidad que nos impide avanzar. Son los errores que no deberíamos cometer, los que cometemos ansiosos, descentrados, sin pensar con claridad. Cuando hay que decidir con información imperfecta y ninguna opción es claramente mejor, a menudo lo mejor es no cambiar nada; y si hay que elegir y la razón dice cincuenta-cincuenta, déjate guiar por la intuición, que analiza mucho más de lo que creemos.

Veo otro patrón en las personas con menos recursos, dicho con todo el respeto: una mayor aversión al riesgo percibido, que paradójicamente les lleva a vivir con más riesgo. Les cuesta tomar caminos distintos a los de su entorno y suelen caer en la parálisis por análisis y el síndrome del impostor. Y creo que olvidan lo más importante: enfocarse en aportar valor, en servir a los demás desde su mejor versión, no desde el ego. La sociedad es un sistema complejo interconectado: cuanto mejor le va a tu entorno, mejor te va a ti. Además, servir suele ser lo que más plenitud nos da.

Y otra lección que me costó años: si invertimos para mejorar nuestra calidad de vida, las inversiones que nos generan estrés constante durante mucho tiempo probablemente no tienen sentido. El dinero es un medio, no un fin. Haz lo que te deje dormir por la noche y despertarte con el pulso tranquilo; esa es la seña de un gran inversor que entiende el panorama general.

Píldoras del Conocimiento · Episodio 98Página 2 de 5

Jugar a ganar, no a la defensiva: reinvierte en ti

Sobre todo de jóvenes, solemos jugar a la defensiva más que a ganar. Ahorramos todo lo posible para lanzar el interés compuesto, lo cual está bien, pero nos centramos en consumir menos más que en generar más. Si subes tanto tu tasa de ahorro que vives con sensación de necesidad, quizá estés recortando lo más importante: reinvertir en ti. Tu capacidad de aportar valor, y por tanto de ganar dinero, emprendiendo o por cuenta ajena, depende de tus habilidades: comunicar, asignar capital, entender la inversión, programar, posicionar una web. Si dedicas más de la mitad de tus ingresos a comprar acciones o fondos indexados, algo que está bien, quizá estés frenando tu propio desarrollo. Hace falta un sano equilibrio.

He llegado a la conclusión de que, sobre todo de joven, puede compensar dedicar algo más a comer bien o a vivir en un lugar tranquilo, soleado y con vecinos con ganas de crecer. Ahorras un poco menos a corto plazo, pero inviertes mucho más en ti: estás más centrado y más en estado de flujo, haciendo lo que te gusta, que es lo que más hace progresar, mucho más que las duchas frías o las afirmaciones. Y desde ahí aportas, sirves y capturas más valor. Yo he vivido muchos años, y sigo viviendo, muy por debajo de mis posibilidades: eso es jugar el juego lento, a la defensiva.

Tres instintos que se cuelan en nuestras decisiones

Para decidir bien conviene el distanciamiento cognitivo de los estoicos: mirarnos desde fuera y preguntarnos por qué pensamos lo que pensamos. Y saber que bajo nuestras decisiones hay instintos biológicos, como explica Shane Parrish. El primero, defender el territorio, que no solo es físico: nuestra identidad también lo es. Por eso, cuando alguien cuestiona nuestro estatus o nuestras creencias, si no tenemos control emocional, entramos en modo de lucha o huida.

El segundo, organizar el mundo en jerarquías. Incluso los sistemas que empiezan autoorganizados acaban formando jerarquías por eficiencia y porque son evolutivamente estables, y nos ayudan a dar sentido al mundo. Cuando alguien te corta el paso en la carretera y estallas, es tu inconsciente diciendo «¿quién te crees que eres?»: todos deberíamos jugar con las mismas reglas, y saltárselas implica un estatus superior. O cuando discutes con tus hijos y acabas con un «porque lo digo yo», el equivalente a «porque soy tu jefe»: has dejado de pensar y has vuelto a reafirmar la jerarquía. El tercero, la autoconservación. Casi nadie empujaría intencionadamente a otro para llegar antes, pero la intención implica pensar. Cuando se anuncian despidos, personas muy decentes luchan entre sí por conservar su puesto: si se trata de ellos o yo, me aseguro de ganar. Es pura biología.

La mejor ayuda para decidir bien es la posición

Llevo meses dándole vueltas a esto. Una buena posición te permite pensar con claridad en lugar de que las circunstancias decidan por ti. Los mejores rara vez se ven obligados a decidir con prisa; no necesitas ser más listo que los demás si sabes posicionarte. Casi cualquiera parece un genio desde una buena posición, y la persona más inteligente parece idiota desde una mala. Una empresa con caja y poca deuda, como las que buscan Warren Buffett y Charlie Munger, solo tiene buenas opciones cuando llegan malos tiempos, y estos siempre llegan; una sin caja y muy endeudada solo tiene malas opciones, que empeoran rápido. El tiempo es amigo de quien está bien posicionado y enemigo de quien no.

Los momentos ordinarios determinan tu posición, y tu posición determina tus opciones.Fernando Alonso

Píldoras del Conocimiento · Episodio 98Página 3 de 5

Es como el Tetris: si juegas bien, tienes muchas opciones para colocar la siguiente pieza; si juegas mal, necesitas justo la barra larga. Lo que casi todos pasamos por alto es que los momentos ordinarios determinan tu posición, y tu posición determina tus opciones. No importa dónde estés hoy, sino si mejoras tu posición poco a poco, guardando la partida, acotando el riesgo de caer y evitando los errores no forzados. Cada momento ordinario hace el futuro más fácil o más difícil. Lo he vivido: según he ido ganando posición en el trabajo, en la vida, en la casa, he podido decidir mejor, mostrarme menos necesitado, tener más tiempo para pensar, para aprender y para enfrentarme a lo que me incomoda y ensanchar así mi desarrollo. Un círculo virtuoso.

La junta directiva de tu vida

Hay gente inteligente con estándares bajos y gente inteligente con estándares altos, y cuando te rodeas de los segundos, te empujan a mantener los tuyos. Por eso propongo construir la junta directiva de tu vida: personas afines, inteligentes y exigentes en las que apoyarte para decidir y ganar confianza. En la mía están, por ejemplo, Paco Lodeiro, Luis Miguel Ortiz, Abraham Jiménez, Carlos Rojo, David Huerga y Sergio Falla; es lo que en inglés llaman una mastermind.

Se suele decir que eres el promedio de las cinco personas con las que más te relacionas, y suma sus ingresos y divídelos entre cinco: probablemente es tu capacidad de generar ingresos. Somos muy sociales y muy miméticos. ¿Cómo se aplican los estándares altos en el día a día? Cuando alguien te pasa un trabajo, pregúntale: «¿Es tu mejor trabajo?». Si no lo es, que lo rehaga, y solo cuando lo sea, lo revisas.

Hablando de esa junta: Paco Lodeiro y Adrián Godás llevan unos cinco años publicando Value Investing FM sin fallar prácticamente ninguna semana. Para mí es el podcast de inversión en valor más riguroso y sensato que escucho: nada de titulares exagerados ni de inflar acciones, solo pensamiento crítico sobre inversión, economía y filosofía de vida. Paco es de los mejores inversores que conozco en España.

Identifica en qué tipo de problema estás

Algo que mucha gente pasa por alto: antes de decidir, identifica el tipo de problema. Simplificando, como en el marco Cynefin de Dave Snowden, hay problemas simples, complicados, complejos, caóticos e indeterminados, cuando no sabes en cuál estás, y cada uno pide estrategias distintas. Si aplicas recetas de lo complicado a un problema complejo, no funciona. Es lo que pasa al intentar predecir los mercados financieros o los tipos de interés recurriendo a expertos, una herramienta de problemas complicados, en un escenario eminentemente complejo. Y los problemas pueden moverse de una casilla a otra.

En un sistema complejo, con comportamientos emergentes, no linealidad, causalidad circular y dependencia del camino, no puedes predecir: tienes que experimentar, porque un pequeño cambio puede dar un gran resultado, como en el emprendimiento. Me encantan los sandbox, entornos de prueba acotados, como los contenedores o las máquinas virtuales en informática, donde un fallo no afecta al resto. Es lo que hizo Netflix al probar el cobro por compartir cuenta en Chile, Costa Rica y Perú antes de extenderlo, o lo que hacen muchas empresas al cambiar precios país a país. En tu vida puedes hacer igual: prueba en pequeño, en decisiones reversibles, y escala lo que funcione, hasta que el propio sandbox sea tu vida.

Píldoras del Conocimiento · Episodio 98Página 4 de 5

Coherencia y pensamiento catedral: el caso del vídeo

Con los años he visto la importancia de que tus decisiones sean coherentes con quien eres, no con lo que te impone el entorno. Los estoicos valoraban la ecuanimidad, mantener la calma en lo difícil para pensar con claridad y no dejarse dominar por las emociones, frente a un hedonismo que solo busca maximizar el placer. Y conviene el pensamiento catedral, a largo plazo, incluso entre generaciones. Un ejemplo propio: publicar varios episodios por semana quizá me vendría bien para el negocio, pero no podría aportar la calidad que quiero, y acabaría quemado y sin propósito. La inversión me ha enseñado que la tortuga constante acaba ganando a casi todas las liebres.

Otro ejemplo que me rondaba entonces: muchos podcasts de audio estaban pasando al vídeo en YouTube. Experimentar está bien, pero conviene mirarlo con distancia. Si te sumas a algo no por coherencia sino porque lo hace todo el mundo, sueles copiar y llegar tarde. Grandes voces de la radio no brillaron igual en televisión: cada medio es distinto. En vídeo aumenta mucho la complejidad y el esfuerzo puede restar calidad al contenido, que es lo que más me importa. Los algoritmos empujan a los titulares llamativos, la atención suele ser más corta que en el audio, la imagen física envejece y dejas de ser anónimo; como dice Tim Ferriss, mejor ser rico y anónimo. La pregunta es qué público quieres atraer y si construyes a largo plazo. Poco después de este episodio, por cierto, empecé a grabar también en vídeo, como experimento coherente con lo que quería contar.

Qué es meditar y qué no

Para aumentar la claridad mental y la consciencia, la herramienta es la meditación, pero hasta hace poco yo no la entendía del todo y no obtenía resultados. Meditar no es dejar la mente en blanco, que es imposible; no es hacerlo mientras bailas o caminas, eso sería mindfulness, que está bien, pero es otra cosa; no es tumbarse en la cama a relajarse, porque hay que estar alerta; y no es nada místico, sino práctico y experiencial. Meditar es aprender a observar y extraer información del presente con una precisión cada vez mayor, por ejemplo de tu respiración; es conocerte y concentrar la atención para percibir más sutilezas; es ser consciente del inconsciente, ganarle terreno poco a poco; y es soltar, dejar ir.

Y algo que me ha hecho tomar muy buenas decisiones: meditar es romper el patrón de continuidad, crear el espacio para elegir una dirección que no venga dictada por el camino que llevabas. ¿No te ha pasado que tus grandes decisiones, o las de gente que admiras, llegaron tras un viaje o un retiro? Además, ayuda a calmar ese estado de alerta de bajo grado y a pasar a voluntad del sistema simpático, el de lucha o huida, al parasimpático, más sereno. Con la práctica, como con el entrenamiento de fuerza, empiezas a disfrutarlo e incluso a desear que llegue el momento.

Las ideas del episodio

La identidad y el propósito son fluidos y se pueden trascender. Evita los errores no forzados. Vigila tus instintos de territorio, jerarquía y autoconservación. Juega a ganar y reinvierte en ti. Mejora tu posición en cada momento ordinario. Rodéate de una junta directiva exigente. Identifica el tipo de problema y experimenta en entornos acotados. Busca el estado de flujo. Y medita para romper la continuidad.

Como dice BJ Fogg, mejoramos más disfrutando que diseñando complicados sistemas de recompensas. Para mí, quien más mejora es quien se convierte en un finalizador nato de tareas, con una aversión al riesgo moderada, por su capacidad de ejecutar y disfrutar del proceso. En cada episodio pongo el alma y cientos de horas de estudio para dártelo en el menor tiempo posible.

Libro gratuito

Nacidos para Aprender

Sabiduría, riqueza y fortaleza mental: cómo aprender, decidir con claridad y coger tracción en cualquier ámbito. Te lo envío gratis por email.

Conseguir el libro

Píldoras del Conocimiento · Episodio 98Página 5 de 5

Para seguir tirando del hilo

Edición especial · Regalo para lectores

Mi libro Nacidos para Aprender, gratis

Lo esencial de cientos de lecturas sobre sesgos, paciencia y decisiones: lo que más me ha servido para aprender rápido, invertir con criterio y decidir mejor. Te lo envío ahora mismo.

Más de 40.000 personas ya reciben mis correos.

WordPress Video Lightbox