Tres candidatas para mantener una década: TransDigm, Amazon y Bitcoin
«Los beneficios futuros salen de multiplicar la rentabilidad por la reinversión.» Oportunidades de inversión en alta calidad.
Un episodio distinto: abro mi cartera y analizo con números tres posibles inversiones que tengo en el radar. TransDigm, el «Hermès» de las piezas de avión; Amazon, la empresa de los círculos virtuosos; y Bitcoin, con los factores que pueden empujarlo a largo plazo y su gran riesgo. Rentabilidad histórica, ROCE, tasa de reinversión, crecimiento esperado y valoración, paso a paso.

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Le di muchas vueltas a qué episodio hacer, y elegí el que creía que más valor iba a aportar: no una clase, sino un análisis financiero detallado que hice para mí mismo. Lo grabé en julio de 2025, y todas las cifras y precios son de entonces. Advertencia importante: nada de lo que cuento es una recomendación de inversión. Infórmate por tu cuenta.
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Anfitrión
Fernando Alonso
Píldoras del Conocimiento. Ingeniero en inteligencia artificial, doctor en robótica, profesor universitario e investigador en robótica social. Invierte su propio dinero en empresas de calidad desde hace años.
Píldoras del Conocimiento · Episodio 126Página 1 de 4
Primera parte · El punto de partida
Mi cartera, en julio de 2025
Para que sepas desde dónde hablo, abrí mi cartera en directo, ordenada por peso. Mi primera posición era Amazon, con un +60 %. Después, un ETF de Bitcoin físico, con un +171 %, cerca de multiplicar por tres; el índice mundial MSCI World, +62 %; Alphabet, +84 %; Brookfield Corporation, +75 %; y LVMH, mi principal compra del último año, todavía en un −18 %. Más abajo, Berkshire Hathaway (+143 %), Constellation Software (+250 %, sin contar sus escisiones Topicus y Lumine), ASML (+129 %), Cadence Design Systems (+297 %), Hermès (+14 %), Mastercard (+85 %), Brookfield Asset Management (+104 %) y Apple (+428 %, casi por seis). Y una pequeña posición en Teladoc Health, en un −96 %: también hay errores.
Una cifra que resume el efecto de invertir con paciencia: aproximadamente la mitad de mi patrimonio procede de rentabilidad, no del ahorro, el trabajo o el emprendimiento, aunque el euro frente al dólar me había restado algo en los últimos meses.
La fórmula que uso para estimar el futuro
El ROCE, la rentabilidad sobre el capital empleado, mide cuánto gana una empresa con todo el capital que usa: su eficiencia para convertir dinero en más dinero. Pero un ROCE alto no dice nada si la empresa no puede reinvertir. Como explica Aswath Damodaran, el crecimiento de los beneficios sale de multiplicar la rentabilidad del capital por la parte que se reinvierte, ya sea en el propio negocio (crecimiento orgánico) o comprando otras empresas (inorgánico). Es el interés compuesto dentro de la empresa. Y a largo plazo, lo que más mueve una acción es el crecimiento de sus beneficios por acción.
Luego comparo esa estimación con lo que pago. El PER, el precio dividido entre el beneficio por acción, por sí solo dice poco, porque ignora el crecimiento. El PEG divide el PER entre el crecimiento esperado: alrededor de 1,5 o menos suele ser una buena oportunidad para una empresa así; cerca de 3, una valoración exigente.
Segunda parte · Dos empresas
TransDigm: el Hermès de las piezas de avión
TransDigm diseña, fabrica y suministra componentes para aviones comerciales y militares: actuadores, sistemas de control, bombas, componentes hidráulicos y eléctricos. Piezas pequeñas, pero esenciales para la seguridad. Su modelo es sobre todo inorgánico: compra empresas de nicho con piezas de alto valor añadido y vida larga, las integra en una estructura muy austera centrada en el flujo de caja y aprovecha su posición dominante para fijar precios. Y una parte muy rentable y estable de sus ingresos viene de la posventa: repuestos y mantenimiento de piezas ya instaladas.
Sus ventajas competitivas: costes de cambio enormes, porque una vez certificada e instalada una pieza, cambiar de proveedor es carísimo; es proveedor único o uno de los pocos aprobados en muchos productos; una regulación estricta que levanta barreras de entrada; ciclos de vida de décadas, que sostienen la demanda de repuestos y le permiten endeudarse con contratos a muy largo plazo; y un historial de adquisiciones rentables bien integradas. Su competidor más conocido, HEICO, ha brillado en bolsa, pero juega en otra liga: si TransDigm es el Hermès de las piezas, HEICO sería algo así como el Primark. Podrían convivir en una cartera.
Los números. Salió a bolsa en marzo de 2006 a 21 dólares; en julio de 2025 cotizaba a 1.543. En 19,3 años, un 24,9 % anual compuesto, sin contar dividendos, y por encima del 20 % en casi cualquier tramo reciente. Su ROCE normalizado ronda el 13,8 %, en ascenso los últimos tres años, por encima del 18 %. Reinvierte en su propio negocio solo un 8 % de su flujo de caja operativo, pero destina entre un 73 % y un 80 % a adquisiciones: una tasa de reinversión total cercana al 83 %. Multiplicando, sale un crecimiento de beneficios de alrededor del 11,5 % anual; entre 2009 y 2024 fue del 20,4 %. Mi escenario medio: un 10 %.
¿Precio? Cotizaba a un PER de 52, frente a una media histórica de 44: caro incluso ajustando por crecimiento. Con beneficios creciendo un 10 % y los dividendos extraordinarios que reparte, cerca de un 5 %, la rentabilidad esperada a diez años rondaría el 15 % anual si el múltiplo se mantiene, y el 13 % si vuelve a su media. Mi rango razonable: entre el 12 % y el 16 %, menos que su historia, pero muy bueno. Aun así, a esos precios yo no entraría: prefiero más margen de seguridad. Riesgos: la valoración exigente, una deuda de unas seis veces el EBITDA y que en torno al 45 % del negocio dependa de contratos militares, expuestos a presupuestos y auditorías públicas; aunque, con los presupuestos de defensa al alza, no lo veo como el mayor de los riesgos.
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Amazon: la empresa de los círculos virtuosos
Amazon era mi primera posición, construida hacía dos o tres años, y desde entonces no la había ampliado. Es una empresa obsesionada con la calidad percibida por el usuario y la que mejor ha demostrado el poder del flywheel: círculos de realimentación positiva entre negocios. Empezó vendiendo libros por internet, y el comercio electrónico alimenta todo lo demás: la venta propia, el marketplace de vendedores externos, con o sin su logística, una publicidad que crece con fuerza, la suscripción Prime y Amazon Web Services, su nube, donde fue pionera aunque la competencia crece.
Sus ventajas: el efecto red del marketplace, porque más vendedores traen más oferta y mejores precios, que atraen más clientes, que atraen más vendedores; las economías de escala de su logística propia, cada vez más automatizada y con más datos; los costes de cambio de Prime, porque quien lo tiene compra mucho más; una de las marcas más valoradas del mundo; un negocio cada vez más diversificado, de los dispositivos Kindle y Echo a los pagos; y la costumbre de llegar la primera: comercio electrónico, la nube, los almacenes robotizados y, ahora, la constelación de satélites Kuiper, que algún día podría competir con Starlink. Pocas empresas han reinvertido tan agresivamente durante tantos años sin beneficios, y esa escala es hoy su foso.
Los números. Salió a bolsa en mayo de 1997 a 18 dólares, que con los desdoblamientos posteriores equivalen a unos 7,5 céntimos; en julio de 2025 cotizaba a 225 dólares. Ha multiplicado su precio unas 3.000 veces en 28 años. Su ROCE ha oscilado entre el 12 % y el 20 %, y entonces rondaba el 18 o 19 %: no es una cifra extrema, porque su foco son los márgenes bajos y la reinversión.
Reinvierte en su negocio, vía inversión en activos, el 64,7 % de su flujo de caja operativo y un 7,7 % en adquisiciones: un 72 % en total. Con un ROCE del 18 %, eso da un crecimiento de beneficios de alrededor del 13 % anual. Desde 2004, sus beneficios y flujos de caja operativos han crecido a un ritmo cercano al 26 %; lo normal es que esa velocidad converja hacia el 13 o 15 %.
Valoración: un PER de 36,9, cuando su media de diez años ronda las 90 veces; 3,7 veces ventas frente a una media de 3,3; y un valor de empresa de 18 veces el EBITDA frente a una media de 28,6. Con el 13 % de crecimiento estimado, el PEG sale cerca de 2,9: ni barata ni cara si la mantienes una década. Riesgos: una inversión en activos altísima, ahora en tarjetas gráficas de Nvidia para la inteligencia artificial, sensible a los tipos de interés; la posibilidad de que las autoridades antimonopolio la obliguen a dividirse, algo que quizá ni la perjudicaría; más competencia en negocios como Prime Video; riesgos geopolíticos y de aranceles en la cadena de suministro; y litigios por privacidad.
¿Amazon o TransDigm?
Esperaría la oportunidad adecuada, con el conocimiento adecuado y el dinero disponible para invertir con fuerza cuando llegue.Fernando Alonso
Las dos tienen un PEG parecido, cerca de 3. Amazon crece en torno al 13 %, sobre todo de forma orgánica, y no reparte dividendos; TransDigm, en torno al 11,5 %, sobre todo comprando empresas, y reparte alrededor de un 5 %. Si buscas maximizar el crecimiento a largo plazo, Amazon; si prefieres ir cobrando por el camino, para vivir o para invertir en otras compañías, TransDigm. Pero a esos precios, yo no elegiría ninguna: haría lo que he hecho siempre, conocer bien las empresas de calidad, saber qué crecimiento cabe esperar de ellas y entrar con fuerza cuando aparezca la oportunidad.
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Tercera parte · Un activo distinto
Bitcoin: lo que puede empujarlo a largo plazo
Creé mi posición en Bitcoin hace unos años, cuando le dediqué un episodio. Más que una acción, es invertir en una nueva clase de activo. Y algunas de las razones que te cuento las tenía menos presentes hasta que comí con Álvaro de María, autor de La filosofía de Bitcoin.
Las conocidas: escasez programada, con un máximo de 21 millones de bitcoines, de los que quedaba algo más de un millón por emitir, y una recompensa a los mineros que se reduce a la mitad cada cuatro años, el halving, aunque a estas alturas su efecto sobre la oferta pesa menos frente al crecimiento de la demanda. Una red descentralizada, muy difícil de censurar o cerrar, incluso para un Estado. Cada vez más vista como reserva de valor, una especie de oro digital frente a la emisión de dinero. Y una liquidez muy alta: mercados abiertos a todas horas, plataformas reguladas e intercambio entre particulares.
Las menos comentadas. La primera, la adopción institucional: Estados y empresas, como Tesla o Strategy, empiezan a guardar bitcoines en su balance; en Microsoft llegó a votarse en la junta de accionistas a finales de 2024, aunque se rechazó; y desde enero de 2024 los ETF al contado en Estados Unidos permiten invertir con sencillez. Por teoría de juegos, la competencia por acumularlo puede ir a más. La segunda, el efecto red: cuantos más participan, más vale estar. La tercera, el efecto Lindy: cuanto más tiempo sobrevive algo, más probable es que siga, y Bitcoin lleva más de dieciséis años funcionando. Y la mayoría de la gente aún no lo entiende ni lo tiene: el margen de expansión es grande.
En Estados Unidos, Bitcoin empieza a contar como patrimonio para pedir crédito, igual que una cartera de acciones; en junio de 2025, el regulador hipotecario pidió a Fannie Mae y Freddie Mac que lo tuvieran en cuenta. El matiz: tiene que estar en una plataforma regulada y a tu nombre, no en una cartera fría anónima, así que ganas acceso al crédito a cambio de algo de anonimato. Que el mercado se sofistique así puede ser una palanca importante para el precio.
La última: cada vez se construyen más capas tecnológicas sobre Bitcoin, como Lightning Network para micropagos o contratos programables, con casos de uso que aún no imaginamos, igual que nadie imaginaba Airbnb en los inicios de internet. ¿El gran riesgo? La computación cuántica. No la veo en los próximos cinco años, pero en diez o veinte la comunidad tendrá que migrar de forma escalonada a nuevas firmas criptográficas, y lo ideal es hacerlo sin una división traumática de la red. Afecta también al sistema bancario actual. Confío en que se resuelva, porque hay gente muy inteligente trabajando en ello, pero conviene tenerlo presente.
Mi listado de empresas de calidad
Las compañías de calidad que tengo en el radar, con sus métricas clave y mi valoración personal: Amazon, TransDigm y Bitcoin, y muchas más, en algunas he invertido y en otras espero la oportunidad.
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