Lo que le diríamos a nuestro yo de 23 años: desarrollo personal, relaciones, asignación de capital y negocios, con Carlos Martínez
La vida te acaba dando lo que toleras.
Carlos Martínez acababa de proclamarse campeón del mundo de baloncesto 3×3 con España y, en paralelo, ha montado nueve empresas en tres años. En mi casa, la víspera de un viaje a Gijón con amigos, nos preguntamos qué le diríamos a nuestro yo de 23 años: no apegarse al resultado, la travesía del desierto, el capital biológico, los riesgos asimétricos, la amistad como interés compuesto, pensar como un asignador de capital y cómo montar empresas con socios sin estar en el día a día.

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Agosto de 2025. Carlos viene de ganar el Mundial de baloncesto 3×3 en Mongolia, con la medalla todavía encima de la mesa, y tenía que competir en Alemania; con un día y medio libre, se vino a mi casa a compartir ideas. La última vez que grabamos venía de una lesión, en plena travesía del desierto. Hablamos casi a diario, nos pasamos ideas, y de ahí salió este episodio: qué le diríamos a nuestro yo de 23 años. Es pretencioso dar consejos, así que son aprendizajes, sin ánimo de frustrar a nadie, sobre desarrollo personal, relaciones, dinero y negocios.
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Más de veinte formas de generar clientes sin quemar a nadie, embudos y campaña infinita: lo que Carlos y yo hemos aprendido estos años está en mi formación para ver el tablero completo de un negocio digital, con mi propio negocio como caso práctico.
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Invitado · Campeón del mundo de 3×3 y emprendedor
Carlos Martínez
Jugador de la selección española de baloncesto 3×3, campeón del mundo en 2025, con los Juegos Olímpicos como siguiente objetivo. Vive en Suiza, se formó en marketing y comercio internacional y ha montado nueve empresas en tres años, entre ellas Wellbeinn. Escribe sobre negocio y dinero en Interés Compuesto.
Anfitrión
Fernando Alonso
Píldoras del Conocimiento. Ingeniero en inteligencia artificial, doctor en robótica, profesor universitario e investigador en robótica social. Le lleva a Carlos casi diez años y más tiempo de lecturas; Carlos le lleva ventaja en acción.
Píldoras del Conocimiento · Episodio 127Página 1 de 5
No apego al resultado y coherencia
Empiezo con una idea estoica, el principio de control: céntrate en lo que depende de ti. Parece obvio, pero mucha gente se mete en guerras que no controla y se deja la energía en ellas. Carlos lo lleva más allá: no tengas apego al resultado, porque casi nunca está bajo tu control. No es desapego, no es que te dé igual: peleas por el resultado y el camino te hace feliz, pero no te obsesionas con él. Es el no apego.
A él le ha costado años darse cuenta de otra clave: no generar disonancias cognitivas, que lo que dices, lo que piensas y lo que haces sea lo mismo. Vivimos rodeados de gente que dice una cosa y hace otra, y eso genera infelicidad, ansiedad y desconfianza; a menudo acabas somatizándolo. Nuestro amigo Pedro Vivar lo llama el arte de la coherencia. Yo matizo que coherencia no es comportarse igual en todas partes: tener calibre social, leer el contexto y adaptarse es parte del desarrollo personal. Carlos lo reconoce: no es igual con sus padres que con su pareja, con un amigo de la infancia o en una reunión de negocios.
Los resultados no son lineales: la travesía del desierto
Carlos repite una idea que atribuye a Naval Ravikant: no estamos programados para sangrar un poco cada día, sino para buscar la pequeña recompensa diaria, cuando los grandes resultados llegan tras esforzarse un poco cada día durante mucho tiempo. Es lo que James Clear llama la meseta del potencial latente. Y otra idea, que tomamos prestada de nuestro amigo Álvaro Sánchez: la vida te acaba dando lo que toleras.
Carlos no es fan del «si lo puedes soñar, lo puedes hacer»: con expectativas por encima de la realidad, puedes ser un frustrado toda la vida; de joven quería jugar en la NBA, y si hoy quisiera saltar como LeBron James, lo sería. Mejor objetivos ambiciosos pero alcanzables, que vas iterando. Como dice Naval, la sabiduría es conocer las consecuencias a largo plazo de tus actos, y la prueba definitiva de inteligencia es si consigues lo que quieres de la vida.
Lo de tolerar me pone la piel de gallina. Al acabar la carrera trabajé en una empresa de I+D, y un día de lluvia tardé dos horas en llegar en coche. Ese día decidí que no lo iba a tolerar más: ni dos horas de atasco ni tener jefes, e hice todo lo que estaba en mi mano para salir de ahí. Si lo hubiera tolerado, seguiría allí. A menudo hace falta tocar un punto de dolor máximo para cambiar.
Carlos lo une a una frase que se atribuye a San Agustín: es muy malo sufrir, pero es muy bueno haber sufrido. Con la antifragilidad de Nassim Taleb, no solo aguantas el golpe: te hace más fuerte. Su punto de inflexión fue pasar de promesa europea, formado en el Baskonia, a quedarse fuera del equipo de su ciudad. Se pasó al 3×3 y vivió cinco años de travesía, difíciles incluso de justificar ante su entorno.
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El capital biológico y los riesgos asimétricos
Una idea potente, sin ánimo de que nadie piense que llega tarde: tenemos un patrimonio que no solemos contar, la energía vital, desde los dieciocho años hasta una edad que depende de cada uno. Carlos, que me lleva casi diez años menos, puede viajar doce horas, trabajar, entrenar y jugar; yo noto que ya no aguanto igual. Es como tener cinco millones en el banco que te van quitando poco a poco si no los inviertes. Javier Recuenco bromea con que, llegado un punto, el hombre debería dedicarse a mejorar su hándicap de golf.
Mi matiz: te pueden vender la moto del Porsche o la casa en el campo a los 23, pero a esa edad no le sacas partido más allá de la novedad. A los cincuenta o sesenta, con menos energía, valoras la tranquilidad y controlar tu agenda, y la vida te lo da cuando más lo necesitas. A los 24, lo que tiene sentido es probar y equivocarte: hablar con las diez personas que te gustan, intentar proyectos aunque fallen ocho de cada nueve. Carlos lo une a otra idea de Naval: buscar riesgos asimétricos, donde si sale mal arriesgas poco y si sale bien cambia tu vida. Muchas primeras citas, un canal digital que puede llegar exponencialmente a mucha gente, invertir, crear una empresa, usar palancas para escalar.
Otra idea: eres la misma persona, pero tus resultados fluctúan muchísimo según hayas comido, descansado o el contexto. Sé consciente de que tendrás días malos y aprende a distinguir una emoción, un sentimiento y un pensamiento. Carlos lo ve en su carrera: en muy pocos de los escenarios posibles aparecía como campeón del mundo, porque el deporte es un juego de suma cero, si uno gana el otro no, y no lo controlas. Hacer dinero, en cambio, es un juego de suma positiva con una ventana de tiempo mayor. Le preguntaron qué es más difícil, hacerse rico o tener un cuerpo sano toda la vida. Lo segundo: hacerse rico, si eres hábil, basta con hacerlo una vez; la salud hay que cuidarla cada día. Y es más importante: un cuerpo sano, una casa llena de amor y buenas relaciones, aunque los hombres solemos perseguir nuestro camino del héroe.
La amistad y la pareja se construyen, como el interés compuesto
Me costó verlo: la amistad y la pareja perfectas no se encuentran, se construyen. Por eso muchas parejas empiezan siendo amigos y acaban profundamente enamorados. Igual que en inversión no buscas el pelotazo, en las relaciones tampoco. Carlos y yo no nos vemos a menudo, él vive en Suiza, pero nos tenemos una confianza enorme porque hablamos mucho. Y un consejo que sale de esas llamadas: escuchar mucho. Carlos lo nota en Suiza, donde habla francés a un nivel de seis o siete sobre diez: como habla menos, la gente está muy cómoda con él.
¿Y qué le diría su yo de 29 años al mío de 40 y tantos? Que mire qué hace felices, de media, a quienes tienen veinte, treinta o cuarenta años más: no hace falta inventar la rueda. Los patrones comunes de los mayores a los que les va bien: viven en una casa en la que están a gusto (Warren Buffett lleva más de medio siglo en la misma), tienen familia o un círculo de amigos en el que confiar, o un proyecto que es casi como un hijo y les da propósito.
Es muy malo sufrir, pero es muy bueno haber sufrido.Frase que Carlos Martínez atribuye a San Agustín
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Misioneros o mercenarios, y pegarse a quien admiras
Hay emprendedores misioneros, que emprenden en algo con mucho propósito, y mercenarios, que se capitalizan rápido, trabajando por cuenta ajena o con un negocio sin especial propósito, como una cadena de hamburguesas, y después migran a lo que les llena. Lo vemos en las mentorías: hay quien se obsesiona con lo que le gusta cuando su objetivo real es la libertad financiera. Si ese es tu propósito, quizá tenga sentido una empresa de mantenimiento de ascensores, muy recurrente y obligatoria por normativa, aunque no te apasione. No hay consejo único. Lo que sí ayuda es hacer ingeniería inversa de quien quieres parecerte: si admiras a Alex Hormozi, mira cómo vive, si tiene familia, si tiene coche en propiedad.
Y la humildad para escuchar a quien ya está donde quieres estar, en lugar de la envidia de pensar que algo malo habrá hecho. Pégate a esa persona, en el buen sentido, aportando valor, o págale una consultoría para que te acelere. Es lo que hizo Carlos: me llamaba a diario o se plantaba donde yo estuviera. Hace un año apenas sabía qué era un embudo de venta; hoy podría vivir solo de su marca personal si quisiera.
Para mí, el rasgo diferencial es la curiosidad. Carlos lo ve así: puedes aprender, puedes actuar o puedes aprender y actuar a la vez. Si solo aprendes, tienes un mundo interior rico; si solo actúas, cometes errores que otros ya cometieron; lo ideal es aprender sin parar y llevar a la práctica lo que te interesa. Yo estoy más en el aprendizaje y él más en la acción, y me lo dice.
Otro rasgo: cierta irracionalidad dentro de la racionalidad. La travesía del desierto no es racional. En El cisne negro, Taleb describe a un investigador que pasa años sin descubrir nada, en un piso pequeño de alquiler, mientras su cuñado, empleado en Wall Street, presume de reformas y vacaciones en la comida familiar, y en el coche de vuelta su mujer está enfadada. Carlos dice que esa fue su vida durante diez años. Mucha gente se rinde en ese camino; otros nunca tuvieron reconocimiento en vida, como se cuenta de Van Gogh o de Nikola Tesla, y sin ellos no tendríamos lo que disfrutamos. Como dice la frase, se tardan veinte años en tener éxito de la noche a la mañana. Ni siquiera es fácil explicar a tu entorno que tu indicador no es el sueldo mensual, sino tu patrimonio neto.
Pensar como un asignador de capital
En el episodio anterior expliqué que si una empresa obtiene un rendimiento sobre el capital empleado (ROCE) del 20 % y reinvierte el 80 % de sus beneficios, cabe esperar que crezcan en torno a un 16 %. Algunos oyentes me preguntaron por qué entonces muchas empresas han crecido al 20 %. La respuesta está en la asignación de capital del directivo. Carlos lo explica: si eres buen asignador, pides deuda cuando toca, recompras acciones cuando toca, repartes dividendos o compras otras empresas en el momento adecuado, y aunque tu negocio crezca poco, la empresa puede crecer mucho más.
El caso extremo es Strategy, la antigua MicroStrategy: una empresa de software estancada a la que Michael Saylor convirtió en una gran tesorería de bitcoin, financiándose con deuda, ampliaciones de capital, que tienen sentido cuando cotiza por encima de su valor neto, y varias clases de acciones preferentes para aumentar los bitcoins por acción. Una estrategia creativa y arriesgada que, de momento, ha multiplicado su valor mientras su negocio de software apenas crece. La lección para cualquier emprendedor: como director, tu trabajo es identificar dónde echar leña para que el fuego crezca.
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Cómo montar nueve empresas siendo deportista profesional
Lo he visto en primera persona y me parece muy instructivo. Carlos busca primero dónde llueve para poner el cazo: un problema real y un público hambriento. A quien le pide consultoría le pregunta si ha medido el mercado, si ha probado con un producto mínimo, hasta dónde puede escalar y si depende de horas de trabajo. Si no hay demanda, itera, por mucho que te encante la idea. Él también se ha comido muchos proyectos fallidos por no entender la escalabilidad o el ciclo de conversión de caja, y se da permiso para seguir equivocándose.
Después, como no puede operar en el día a día, se alía rápido con alguien muy motivado, a ser posible casi tan friki como él, que entienda que la gran zanahoria es el valor de la empresa a largo plazo. Constituyen la sociedad con un pacto de socios claro desde el principio, reinvierten y, en lugar de dejar morir la oportunidad, le meten gasolina a profesionalizar la generación de clientes: SEO, publicidad, setters que abren conversaciones, correos en frío, entrevistas; tenemos una pizarra con más de veinte formas de conseguir clientes potenciales.
Y aprovecha la integración horizontal entre sus empresas en marketing, recursos y aprendizajes. Es clave que quede claro qué aporta cada uno: él aprende, trae nuevas estrategias de captación y abre oportunidades, pero quizá no tiene la paciencia o las habilidades sociales de su socio para llevar un gimnasio. Si no ves la foto grande, no quiere trabajar contigo.
Hay oportunidades en tecnología nueva, como los dispositivos de inteligencia artificial que te escuchan y te aconsejan mientras negocias o ligas, y en negocios tradicionales mejor operados, como su cadena de gimnasios. Pero hay que conocer el techo de cada modelo: unos gimnasios no crecen como una aplicación. Su empresa de webs rentables nació de aprender, montando las suyas, que una web bonita no garantiza ventas. Y algo que hemos comprobado: la mayoría de las agencias hacen una o dos estrategias de captación, anuncios, una página de vídeo de ventas y un cerrador, cuando hay muchas más que llenan el CRM poco a poco sin quemar a la audiencia, con embudos y campaña infinita. Mejor hacer dos bien que veinte mal, pero conviene saber que existen. Carlos, graduado en marketing, confirma que la formación estándar apenas enseña marketing de respuesta directa, el que genera ventas.
Información y energía
Para cerrar, dos factores que mueven la aguja, además de la curiosidad: la información y la energía. Con ambas sabes dónde aplicar el esfuerzo. La vida está hecha de microdecisiones, y cuanto más sabio eres, mejores son, y se componen igual que los euros invertidos. Por eso hay que conservar la energía. Carlos lo explica con la fatiga mental a lo largo del día: entrena, descansa, se recupera, y no tiene energía para discutir si le han traído pollo en vez de ternera, ni para discutir con quien no tiene honestidad intelectual. En la cena, mientras yo elegía, él pidió «lo mismo» sin mirar la carta. Y la inteligencia artificial, que usa casi cada hora, le permite hacer en veinticinco minutos lo que antes le llevaba tres días.
Céntrate en lo que controlas y no te apegues al resultado. Asume la travesía del desierto. Invierte tu energía joven en probar y equivocarte, con riesgos asimétricos. Construye amistades y pareja como interés compuesto. Pégate a quien admiras. Piensa como un asignador de capital. Y conserva tu energía para lo que mueve la aguja.
A Carlos se le encuentra en redes y en interescompuesto.club, donde escribe sobre negocio, desarrollo personal y dinero, y prepara un libro con una editorial. Al día siguiente nos fuimos a Gijón con Álvaro Sánchez, Paco Lodeiro, Carlos Rojo y David Huerga, y de ahí salió un episodio extra que puedes descargar gratis.
Podcast extra: paseando por Gijón
Una conversación íntima, paseando por Gijón, con Carlos Martínez, Carlos Rojo y David Huerga: ideas de valor entre amigos que pueden hacerte pensar diferente.
Acceder al podcast extraDirectorio
Episodio126. Oportunidades de inversión en alta calidad
Episodio124. Errores y aprendizajes de los últimos 10 años
Episodio119. Filosofía clásica en el mundo moderno con Pedro Vivar
Episodio110. La infelicidad es el estándar, con Álvaro Sánchez
Episodio106. Moonshot thinking con Javier Recuenco
Episodio96. Bitcoin, con Lunaticoin y Carlos Martínez
InvitadoInterés Compuesto, la web de Carlos Martínez
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Libro gratuitoNacidos para Aprender
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#124. Errores y aprendizajes de los últimos 10 años
El emprendedor estoico