Cómo cambiarán la confianza, las conversaciones y la mente con la inteligencia artificial
La gran bifurcación: la sociedad se dividirá en dos, y no por dinero, sino por agencia y autorregulación.
Un paseo imaginario por el futuro cercano: por qué lo pulido empieza a despertar sospechas, por qué hablaremos menos entre humanos y valoraremos más lo presencial, el riesgo de atrofia cognitiva, los impuestos invisibles de cada decisión y un método sencillo con tres colores para recuperar el control de tu tiempo.
Lo grabé a finales de 2025, a la antigua: solo, con el primer micrófono que me compré y a la luz de las velas. Te propuse imaginar que salíamos a pasear en una tarde fría, de las que cortan la cara y despiertan. Llevaba semanas ordenando ideas en largos paseos sobre lo que veo venir en 2026 y los dos o tres años siguientes. Puedo equivocarme, así que escúchalo con atención, pero piensa siempre por ti mismo.
Talleres de IA
Mis talleres prácticos para usar la inteligencia artificial como palanca y no como muleta: herramientas, flujos de trabajo y criterio para delegar lo que toca y pensar lo que importa.
Conocer los Talleres de IA Pregúntame por WhatsAppQuién habla
Anfitrión
Fernando Alonso
Píldoras del Conocimiento. Ingeniero en inteligencia artificial, doctor en robótica, profesor universitario e investigador en robótica social desde hace más de diecisiete años.
Píldoras del Conocimiento · Episodio 132Página 1 de 4
Primera parte · El entorno
La señal se ha invertido
Durante décadas asociamos la calidad con lo pulido: un vídeo sin cortes, un audio perfecto, una iluminación de cine, un texto sin una errata. Indicaba tiempo, dinero y mimo, y por eso daba confianza. Muy pronto puede indicar lo contrario: la perfección empieza a resultar sospechosa, porque puede significar que nadie se lo ha trabajado y que bastó con una instrucción a una inteligencia artificial. Mi primera predicción es contraintuitiva: veremos más contenido sin editar, con fallos, y no por moda estética, sino por desconfianza. Ya lo veo en mis anuncios: las miniaturas y creatividades generadas con IA suelen funcionar peor.
La biología lo explica con el pavo real. Su cola es enorme, inútil y le hace lento y visible a los depredadores, y precisamente por eso vale: es una señal costosa, como el salto de la gacela, que dice «me sobra tanta energía que puedo permitirme este lujo». Antes lo costoso era una producción impecable; ahora la hace una aplicación en segundos. Lo costoso es mostrarse humano: titubear y seguir arriba, grabar caminando con el viento de fondo. Algunos grandes podcasts ya publican el «arranque en frío», los minutos previos con bromas, carraspeos y la silla moviéndose, porque necesitamos validar la humanidad antes de escuchar el mensaje. Aunque a medio plazo incluso la imperfección se podrá fabricar y dejará de ser señal. Recuerda la regla: una señal solo vale si cuesta enviarla.
Vender en tres etapas
Si emprendes, quizá lo hayas notado. Antes de la pandemia era relativamente fácil vender algo con una propuesta de valor razonable, aunque no te conocieran mucho. Con la pandemia, y con la proliferación de vendedores de promesas, hizo falta construir una relación de confianza: de ahí la popularidad de los embudos. Ahora entramos en otra etapa: como la IA genera desconfianza, además de la relación hace falta contenido auténtico que no huela a automático. El listón sube un peldaño más.
Píldoras del Conocimiento · Episodio 132Página 2 de 4
Segunda parte · Las relaciones y la mente
Hablaremos menos entre humanos, y valdrá más
Suena duro, pero es lo lógico: no porque no queramos, sino porque en muchos contextos no lo necesitaremos. La IA responderá mejor y más rápido que muchos compañeros, nos ayudará a organizarnos y tendrá más paciencia que tu pareja cuando preguntes algo por tercera vez. Al principio serán lo que llamo conversaciones de nivel 6: transaccionales, previsibles, sin fricción. El cerebro ahorra energía, así que si puede tenerlas con una máquina, ¿para qué esforzarse en charlas mediocres? Después subirán al nivel 8 o 9, y la conversación puramente transaccional casi desaparecerá de nuestras relaciones.
Mi tesis es que lo que quede será oro puro. Como todo sustituto rápido, la máquina calmará el hambre mediocre, pero nos hará desear con más fuerza la experiencia completa: el paseo con alguien que te importa, la tensión de un silencio que una máquina rellenaría con datos, la mirada, el bullicio de un bar. Por eso preveo un auge de lo presencial: pádel, baile, grupos de entrenamiento, clubes de lectura. Pagaremos, a veces caro, por estar con otros, quizá incluso por que alguien nos acompañe a pasear.
El riesgo de atrofia cognitiva
La parte oscura: la IA pensará en gran parte por nosotros, resumirá, ordenará y corregirá. Al principio te sentirás un superhumano, pero poco a poco notarás que te cuesta concentrarte, que retienes menos lo que lees y que te cuesta hilar dos ideas complejas sin un asistente. Igual que las máquinas nos ahorraron el trabajo físico y tuvimos que inventar el gimnasio, delegar demasiado puede atrofiarnos la mente. Quizá las universidades se conviertan menos en lugares para transmitir conocimiento y más en espacios para lo que perdemos: contacto humano real y ejercicio mental con tareas complejas y presenciales.
Llevo más de diecisiete años investigando en robótica social, en parte para aliviar la soledad de las personas mayores, y hacemos estimulación cognitiva para frenar su deterioro. Hace poco, en una residencia, lo vi claro: lo que más valoran no es el dinero ni la salud, sino la conexión con los demás. Mi tesis es que la estimulación cognitiva tendrá que extenderse a toda la población: desde cálculo, sudokus o ajedrez hasta actividades integrales que combinen mente y cuerpo. Incluso imagino una membresía que no sea solo contenido, soporte y comunidad, sino también un gimnasio mental.
Píldoras del Conocimiento · Episodio 132Página 3 de 4
Los impuestos cognitivos
Imagina tu cerebro como una cuenta bancaria con un saldo diario ajustado. Cada decisión, por pequeña que sea, te cobra una tasa: qué desayunar, qué camisa ponerte, si contestar un mensaje, qué ver tras repasar cincuenta opciones. Y ahora, además, decidir si una foto, un audio o un texto son reales. Es la llamada fatiga de decisión. A las seis de la tarde puedes estar en bancarrota técnica, y como una empresa en quiebra, pierdes el control: el cerebro se entrega a la inercia y al algoritmo. Esos 45 minutos de desplazar el dedo por la pantalla no son disfrute, son rendición. Y cuanto más agotado estás, más delegas.
La gran bifurcación
Sumándolo todo, veo una sociedad que se divide en dos, y no por dinero ni por inteligencia, sino por agencia y autorregulación. Por un lado, quienes dejen que el algoritmo decida qué consumen, qué piensan y cómo hablan, en lo que mi amigo Lunaticoin llama un proceso de «miserificación». Por otro, quienes usen la IA como palanca, como compañero de entrenamiento y amplificador, pero sepan cuándo parar, qué no consumir, cuándo hacer el trabajo lento y cuándo ejercitar la mente. Ellos serán la nueva élite: tener acceso a una inteligencia infinita no es lo mismo que tener criterio.
El reto del semáforo
Abre tu calendario de la semana pasada y colorea cada bloque según el retorno energético. Rojo: pérdida pura, tiempo zombi, reuniones que podían ser un correo, indecisión; elimínalo. Ámbar: costes operativos como burocracia, facturas o limpieza; necesarios, y justo lo que conviene automatizar o delegar en la IA. Verde: lo que te devuelve energía y sentido, deporte, lectura, amigos, familia, aprendizaje, y también el trabajo creativo con propósito que te hace olvidar la noción del tiempo. El problema no es trabajar, sino no distinguir entre crear, gestionar burocracia y desperdiciar el tiempo. Si limpias los rojos y la IA se encarga de los ámbar, liberas tiempo, como cuando la nevera liberó a nuestras abuelas.
Mi cambio de mentalidad: en el calendario apunto primero lo verde, incluido el ocio, y el trabajo más ingrato va a una lista de tareas que encajo en los huecos. Es darle la vuelta al modelo habitual, y me ha quitado mucho estrés. Según tu etapa vital, pesará más lo profesional o, como diría Bill Perkins, lo vital.
Creo que se dispararán las microempresas: pocas personas potenciadas por IA que atienden a tribus muy concretas. Pero el producto lo copiará la máquina en segundos; el diferencial será la distribución, es decir, una marca personal con una señal tan humana que la gente te busque a ti. Tu imperfección, tu voz y tu criterio son tu activo. Y si encuentras un fallo en mi razonamiento, celébralo como prueba de vida: soy humano.
Nacidos para Aprender
Si te preocupa la atrofia cognitiva y quieres herramientas para aprender más rápido y pensar mejor, aquí tienes las bases que no nos enseñaron en la escuela. Te lo envío gratis.
Quiero el libroDirectorio
ArtículoResolución de problemas complejos: qué es y cómo se entrena
Episodio144. Criterio en plena era de la IA
Episodio106. Moonshot thinking con Javier Recuenco
Episodio136. El test del intercambio
Episodio105. Pensar rápido, hablar inteligente
FormaciónTalleres de IA
Libro gratuitoNacidos para Aprender
Píldoras del Conocimiento · Episodio 132Página 4 de 4
#144. Criterio en plena era de la IA
#136. El test del intercambio