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Finanzas personalesEpisodio 41Leganés, Madrid

Píldoras del Conocimiento

Trucos y estrategias para ahorrar: viajes, compra, tarjetas, suministros, el ciclo inmobiliario y lo que conviene saber de fiscalidad

Guía práctica

Págate a ti primero y comprométete hoy a ahorrar más mañana.

Vuelvo de vacaciones con un episodio en solitario lleno de trucos de ahorro poco conocidos: cómo se mueven los precios de vuelos y hoteles, qué hace el supermercado para que compres más, cuándo conviene alquilar en vez de comprar, tarjetas, cupones, luz y combustible, cómo aprovechar el desfase entre el ciclo de la bolsa y el de la vivienda, la estrategia «ahorra más mañana» y las estructuras fiscales que usan los grandes patrimonios.

Carátula del episodio 41, Trucos para ahorrar
Audiopodcast · Episodio 41 · 72 min Trucos y estrategias para ahorrar
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Septiembre de 2019. Tras un mes de vacaciones y el episodio con Emérito Quintana, vuelvo con algo muy práctico: los trucos de ahorro, la mayoría poco conocidos, que he ido descubriendo mientras aprendía a ahorrar, invertir y sumar fuentes de ingresos. Parte de ellos los publiqué en un hilo de Twitter que tuvo muy buena acogida. Un aviso: el episodio es de 2019, y aplicaciones, tarifas y leyes han cambiado desde entonces. Donde algo ha cambiado de forma relevante, lo indico.

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Quién lo cuenta

Fernando Alonso

Anfitrión

Fernando Alonso

Píldoras del Conocimiento. Ingeniero en inteligencia artificial, doctor en robótica, profesor universitario e investigador en robótica social. Inversor particular que en 2019 ya automatizaba su ahorro: la transferencia a su cuenta de inversión sale el mismo día que cobra.

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Un verano de surf, Canadá y libros

La primera mitad de las vacaciones aprendí a hacer surf, solo, en un surf camp junto a la playa de Berria, en Cantabria: una casa donde convive gente que suele ir sola y surfea mañana y tarde. Los primeros días tragas agua, te caes y no logras ponerte de pie, pero la curva de aprendizaje engancha, y la cultura que lo rodea también. Para empezar, recomiendo el norte (Cantabria y el País Vasco) y, en el sur, Tarifa y El Palmar, en Cádiz. Con el neopreno y la adrenalina, el frío ni se nota.

La otra mitad viajé por Canadá. Distancias gigantescas con una velocidad máxima de 100 km/h que casi nadie respeta: me adelantaban hasta los camiones. Una mitad francófona y otra anglófona, con dos referéndums de independencia en Quebec, el último en 1995, que el no ganó por poco más de un punto; en un Tim Hortons de la zona francófona a veces no te entienden en inglés. Coches y camiones enormes, en parte porque con tanta nieve unas ruedas grandes te ahorran palear para sacar el coche. Todo es caro: llegué a pagar 35 dólares canadienses, unos 25 euros, por un desayuno para dos. Y al precio hay que sumarle tú los impuestos, que no vienen incluidos, y una propina casi obligatoria que el propio datáfono te propone.

En cuanto a lecturas: Nunca te pares, la autobiografía de Phil Knight, fundador de Nike, que muestra la complejidad y la resistencia que exige crear una empresa así. El pequeño libro de la inversión con sentido común, de John Bogle, que empecé porque lo recomendaba Antonio Rico y que se ha convertido en el libro de inversión que más me ha gustado; me doy collejas por no haberlo leído antes. Los libros de Marcos Vázquez, de Fitness Revolucionario, que pronto pasarán por el podcast.

Los trucos de los ricos, de Juan Haro, con cosas buenas y malas, pero útil para tirar del hilo. Y Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida, de Dale Carnegie, menos conocido que Cómo ganar amigos, con estrategias muy prácticas para mantener a raya el estrés. En YouTube descubrí Dot CSV, brutal para aprender inteligencia artificial, y sigo recomendando Iceberg de Valor por la cantidad de trabajo que hay detrás de cada episodio.

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Vuelos y hoteles: el precio se mueve

Vuelos, habitaciones de hotel o billetes de tren tienen precios dinámicos que se ajustan para maximizar los ingresos de la empresa. Es uno de los negocios de la española Amadeus, cuyos sistemas de reservas y de gestión de ingresos usan muchas aerolíneas y compañías de transporte; para mí, una de las empresas españolas de más calidad. Mis consejos: compara siempre en al menos tres plataformas (Google Flights, Skyscanner o Kiwi; Booking para alojamiento), porque unas incluyen aerolíneas locales de bajo coste y otras no.

El precio también puede variar según desde dónde busques: el mismo vuelo a la misma hora no siempre cuesta lo mismo buscado desde España que desde Brasil. Y si el sistema detecta que vuelves una y otra vez sobre un vuelo cercano, puede jugar con el sesgo de escasez («quedan pocas plazas»). Por eso suelo buscar en modo incógnito, con el navegador Tor o, mejor aún, con una VPN que te conecta como si estuvieras en otro país.

Más consejos: si tienes flexibilidad de fechas, Skyscanner te deja ver el precio de cada día del mes; y si no te importan las escalas, a veces te ahorras 200, 300 o 400 euros, a cambio de un viaje más largo y cansado. En los vuelos fuera de la Unión Europea puedes comprar en las tiendas duty free sin impuestos; dentro de la UE no existen desde 1999. Compara igualmente, porque a veces el precio de partida ya viene inflado.

El supermercado está pensado para que compres más

Haz la compra justo antes de los días en que el supermercado va a cerrar, como un fin de semana largo o un puente. Cadenas como Lidl, Carrefour o Mercadona tienen herramientas de gestión de existencias muy inteligentes y rebajan los productos que no quieren tener de más, sobre todo a última hora del último día; además, algunas tienen una sección de productos con gran descuento por estar próximos a caducar. Ten en cuenta que todo está colocado para que compres lo máximo y de forma impulsiva: lo más barato de cada gama suele estar abajo, los chicles junto a la caja y lo que vas a buscar, al fondo, para que recorras toda la tienda. Un compañero trabaja en una empresa de inteligencia artificial que estudia cómo nos movemos por los pasillos para decidir dónde colocar cada producto.

Compara siempre el precio por kilo, no por envase: verás que sale mucho mejor comprar a granel el café en grano, que luego mueles en casa, o los frutos secos. Cocinar en casa, además de más sano, es mucho más barato que comer fuera. Y prueba Too Good To Go: restaurantes y tiendas venden a precio muy reducido la comida que no han vendido y que tendrían que tirar; hay productos de 13 euros por 3. Puede haber algo de picaresca, con rebajas que no lo son tanto, pero la aplicación permite valorar a cada establecimiento.

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Usar en vez de poseer

No compres bienes que se deprecian si apenas los vas a usar: suele ser más inteligente pagar por su uso ocasional. Si solo coges el coche para irte de vacaciones unos días al año, con todo lo que cuesta mantenerlo, alquílalo. Tony Robbins lo plantea a lo grande: ¿sueñas con una isla o un yate? Para el uso real que le darías, probablemente te salga mucho más a cuenta alquilarlo. Lo mismo con una segunda o tercera casa: mantenimiento, impuestos y suministros todo el año para usarla cuatro semanas. Alquilando, además, te ahorras preocupaciones y puedes cambiar de destino. Compra activos que meten dinero en tu bolsillo, no pasivos que lo sacan.

Tarjetas, cupones y Amazon

Las tarjetas de crédito con devolución pueden dar un extra, pero con mucho cuidado: crean el hábito de pagar a crédito, a mí me ha pasado, y si no eres capaz de controlarte ese 1 % te sale caro. Si las usas, desactiva el pago aplazado, que suele venir activado: si no, te cobran una parte a fin de mes y el resto con intereses. En 2019, tarjetas como la Visa o la Mastercard de Cepsa devolvían en torno a un 1 %, aunque en combustible, no en efectivo; la Apple Card, lanzada ese año en Estados Unidos, devolvía entre un 1 y un 3 % en efectivo, pero no estaba disponible en España.

Antes de pagar en una tienda en línea, busca un cupón de descuento: suelen ir del 3 al 20 %, y a veces están en un correo anterior de la propia tienda o en webs que los agrupan, como Chollómetro. En Amazon hay dos herramientas que uso: CamelCamelCamel (su extensión para el navegador se llama The Camelizer), que muestra la gráfica de precios de un producto y te avisa cuando baja de la cifra que elijas; así compré un patinete de Xiaomi que costaba unos 370 euros por unos 310. Y los comparadores entre las distintas tiendas de Amazon (España, Francia, Alemania, Estados Unidos…): normalmente la de tu país es la más barata, pero no siempre, incluso sumando el envío; mi micrófono lo compré en Amazon.com. También puedes comprar a través del enlace de afiliado de alguien en quien confías: a ti te cuesta lo mismo y esa persona recibe un pequeño porcentaje.

En casa y en el coche

Cuando hice mis cuentas en 2019, tras varias mudanzas, lo más económico para mí era agrupar luz y gas en el mercado regulado, con discriminación horaria, aunque las comercializadoras rara vez te lo ofrecen. Ojo: la tarifa regulada de la luz cambió en 2021 y fue muy volátil durante la crisis energética de 2022, así que conviene volver a echar cuentas con los precios actuales. Lo que no cambia: ajusta la potencia contratada a lo que de verdad necesitas (bajarla cuesta poco y subirla, bastante) y cambia a bombillas LED, que consumen mucho menos que las incandescentes e incluso que las halógenas.

Si haces viajes largos en coche, compartirlo en BlaBlaCar puede cubrirte casi toda la gasolina, sobre todo si conduces con suavidad. Usa una aplicación que compare el precio de las gasolineras cercanas: llenando el depósito puedes ahorrarte cuatro o cinco euros, y con Waze o Google Maps ves cuánto te desvías. Yo pagaba desde el móvil con la aplicación de Repsol, sin hacer cola en caja. Para no llevar encima todas las tarjetas de puntos, uso Stocard, aunque algunas cadenas empezaban a exigir su propia aplicación. Y para pagar en otras monedas, Revolut (o N26): en 2019 aplicaba el tipo de cambio de Mastercard casi sin comisión y permitía sacar de cajeros de medio mundo gratis, dentro de unos márgenes.

Un principio general: anticiparse e ir a la contra suele tener premio, y la pereza sale cara. Compra la ropa de verano en invierno, reserva las vacaciones cuanto antes, ve a los sitios que no están de moda, viaja de noche y compra en grandes lotes lo que no se estropea.

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La bolsa se adelanta a la vivienda

El truco que más me ha costado asimilar tiene que ver con los ciclos. Hablo en agregado, porque cada país, ciudad o empresa tiene su historia. La renta variable es mucho más rápida y volátil que el mercado inmobiliario: en las crisis grandes, la bolsa cae antes y se recupera antes. En la crisis de las hipotecas subprime, la bolsa empezó a caer a mediados de 2007 y tocó fondo en 2009, para recuperarse con fuerza después. La vivienda en Madrid también empezó a bajar en 2007, pero tocó fondo hacia 2014 y no despegó hasta 2017.

Tiene lógica: vender acciones es un clic, lo que facilita el pánico y el efecto manada; un inmueble lo ves, le tienes cariño, y su venta pasa por agencias, notarios, registros e impuestos. Quien quiere vender en plena caída pone un precio, no encuentra comprador, lo rebaja una y otra vez, y pueden pasar años. Además, la bolsa está más profesionalizada, mientras que la vivienda es la inversión por defecto de muchas familias. La estrategia: si tienes inmuebles que te sobran al empezar la crisis, puedes venderlos y quedarte con liquidez; durante la caída, compra renta variable barata; y cuando la bolsa ya se ha recuperado y la vivienda sigue en el suelo, usa parte de esa inversión para comprar el inmueble. Puede sonar a adivinar el mercado, pero el desfase es real. Eso sí, si necesitas hipoteca, ese suele ser el peor momento para conseguirla.

Cuenta Álvaro Guzmán de Lázaro que hizo algo así, comprando vivienda hacia 2014 o 2015, y se suele citar el caso de Emilio Botín. El Banco Santander inauguró en 2004 su Ciudad Financiera en Boadilla del Monte; en 2008 la vendió por unos 1.900 millones de euros y siguió en ella de alquiler, liberando liquidez justo antes de que se desplomara el sector inmobiliario. En 2019, ya fallecido Botín, el banco acordó recomprarla por bastante más. Más caro, sí, pero tras más de una década en la que esa liquidez pudo trabajar en otros activos mientras los inmuebles se depreciaban.

Ahorra más mañana y págate a ti primero

Mi consejo favorito viene de la economía del comportamiento: Save More Tomorrow, el programa diseñado por Richard Thaler y Shlomo Benartzi. Nos cuesta mucho renunciar hoy a consumir para ahorrar. La solución es comprometerse de antemano a que, cada vez que suban tus ingresos, suba también el porcentaje que ahorras. Así sigues percibiendo que ganas más que antes y, a la vez, ahorras más, sin sufrir en el presente. Los estudios de campo muestran que funciona muy bien.

Combínalo con pagarte a ti primero: nada más cobrar, antes de tocar nada, programa una transferencia automática a tu cuenta de ahorro o, mejor, de inversión. Yo la hago a mi bróker el mismo día que cobro. Ese dinero ya no está a la vista, y lo que queda es lo que puedes usar ese mes. Si además dejas por escrito tu compromiso de subir el porcentaje con cada aumento de sueldo, tendrás la mejor estrategia de ahorro que conozco.

Comprométete hoy a que, cada vez que ganes más, ahorres un porcentaje mayor. Así no sufres en el presente.Fernando Alonso

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Lo que conviene saber de la fiscalidad de los grandes patrimonios

Cierro con una sección distinta. No es una recomendación: son estructuras que se usan, sobre todo con grandes capitales, y que están en la delgada línea entre lo legal, lo que no lo es y lo que es moral. Las aprendí leyendo, entre otros, Los trucos de los ricos, y conocerlas sirve también al inversor para identificar prácticas agresivas, como cuento a partir de los libros de Oriol Amat sobre contabilidad creativa. Si alguna te interesa, infórmate bien con un especialista: hacerlo mal puede acabar en alzamiento de bienes o en delito fiscal. Y la normativa ha cambiado bastante desde 2019.

Lo más cotidiano: el impuesto de transmisiones patrimoniales, que en la compra de vivienda usada ronda el 6 % en comunidades como Madrid, tiene tipos reducidos que fija cada comunidad autónoma para ciertos casos, como la vivienda habitual de familias numerosas. Conviene mirarlos antes de comprar.

Muchas grandes fortunas ponen sus propiedades a nombre de sociedades: tributan por el impuesto de sociedades en lugar del IRPF, compensan resultados entre ejercicios y pueden aportar un inmueble mediante una ampliación de capital en vez de una compraventa. También se ha usado la compra de sociedades inactivas con bases imponibles negativas para compensarlas con beneficios propios, algo que la ley del impuesto de sociedades restringe desde 2015. Otro clásico son las SICAV, sociedades de inversión que tributan al 1 % y difieren el pago de impuestos hasta que el socio vende. La ley exige cien accionistas, y durante años se cumplía con los llamados mariachis, socios con una participación simbólica; desde 2022, para contar entre esos cien, cada socio debe invertir un mínimo, y muchas SICAV se han disuelto o trasladado.

Para inmuebles existen las SOCIMI, que tributan al 0 % en el impuesto de sociedades a cambio de requisitos: al menos el 80 % de sus activos en inmuebles destinados al alquiler, mantenerlos un mínimo de tres años y repartir la mayor parte del beneficio entre los accionistas. Muchas cotizan en el mercado alternativo, hoy BME Growth, y otras en el continuo, como Merlin Properties o Colonial.

Hay figuras más controvertidas, como las sociedades holding de valores extranjeros (ETVE), las sociedades patrimoniales que Hacienda vigila cada vez más, o la residencia fiscal en otros países. Sobre esto último, una precisión: para dejar de ser residente fiscal en España no basta con montar una empresa fuera; hay que pasar menos de 183 días al año aquí y no tener en España el núcleo principal de tus intereses económicos, y la e-residencia de Estonia no te convierte en residente fiscal estonio. Me gustaría dedicarle un episodio entero con un especialista en fiscalidad.

Lo esencial en una línea

Automatiza el ahorro el día que cobras, comprométete a subirlo con cada aumento de sueldo y busca el ahorro donde hay márgenes: precios que se mueven, compras impulsivas, bienes que apenas usas, comisiones y potencia contratada. Lo demás son detalles.

Me he volcado en recopilar todo esto: libros, subrayados y comprobaciones, porque muchas de estas estrategias las uso desde hace tiempo. Si te llevas algo útil, compártelo para que el podcast llegue a más gente. Como dice Abraham Jiménez: a seguir aprendiendo y a seguir creciendo.

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