Sí, se puede emprender a los 50. Y muchas veces con ventaja, porque a esta edad ya sabemos hacer algo que otros pagarían por aprender, tenemos a quién llamar y, con suerte, algo ahorrado. Lo que cambia es la manera de hacerlo.
Llevo más de 140 episodios del podcast hablando con emprendedores e inversores, y la edad sale casi siempre, aunque nadie pregunte por ella. Unos empezaron a los 40, otros pasados los 50, y casi todos coinciden en algo que no se suele contar: el problema rara vez es la edad. Suele ser querer emprender a los 50 como se emprende a los 25.
Aquí he juntado lo que me contaron. Qué negocio tiene sentido montar a los 50, cómo empezar sin jugarse los ahorros y qué cambia si tenemos 40.
- ¿Se puede emprender a los 50?
- Lo que juega a nuestro favor
- Lo que conviene vigilar
- Qué negocio emprender a los 50: seis caminos
- Cómo empezar sin jugarte los ahorros
- ¿Y si tienes 40?
- Errores típicos
- Preguntas frecuentes
¿Se puede emprender a los 50?
Ray Kroc tenía 52 años cuando se unió a McDonald’s. El coronel Sanders pasaba de los 60 cuando empezó a franquiciar Kentucky Fried Chicken. Lo recordé en el directo con Pedro Vivar, mientras hablábamos del memento mori de los estoicos: saber que el tiempo se acaba es justo lo que nos empuja a movernos.
No hace falta irse a Estados Unidos. Carlos Galán me dejó una idea que todavía me ronda: la mayoría de la gente alcanza su cima creativa entre los 40 y los 70. Y en el episodio 2, hace ya unos cuantos años, Abraham y yo hablábamos de esa gente que a los 50 o a los 60 se arrepiente de no haber arriesgado. Casi nunca es por lo que hizo. Es por lo que se quedó en el cajón.
Lo que juega a nuestro favor
La primera ventaja es el oficio. Veinte o treinta años haciendo algo valen dinero, aunque a nosotros nos parezca lo normal. El contable que se sabe de memoria los errores de las pymes, la enfermera que conoce cada pega del sistema, el comercial que ha visto mil negociaciones: todo eso es un producto, solo que todavía no le hemos puesto precio.
La segunda son los contactos. Los primeros clientes casi nunca vienen de un anuncio. Vienen del antiguo compañero, del proveedor con el que siempre nos entendimos, del cuñado que conoce a alguien.
Luego está el criterio. Hemos visto pasar las puntocom, la burbuja del ladrillo y tres o cuatro modas que iban a cambiarlo todo. Eso ahorra muchos errores caros.
Y sabemos lo que queremos, que no es poco. Lo comentábamos Carlos Martínez y yo: a los 50 o a los 60 se valora más la tranquilidad y ser dueño de tu agenda que el coche nuevo. Eso ayuda a diseñar un negocio a nuestra medida.
¿Y la energía? Depende más de nosotros de lo que creemos. Marcos Vázquez lo explicaba muy bien en el episodio sobre longevidad: el riesgo lo marca la edad biológica, no la del DNI, y esa depende en buena parte de los hábitos. Dos personas de 40 pueden tener una edad biológica de 30 y otra de 50.
Lo que conviene vigilar
Los ahorros, lo primero. A los 25, si sale mal, hay tiempo de sobra para rehacerse. A los 50 queda menos margen, así que apostarlo todo a una carta no tiene mucho sentido.
El ritmo, después. Un negocio que solo aguanta con jornadas de doce horas no dura. Y tampoco hace falta: lo que buscamos es algo que podamos sostener años.
Y la comparación. Quien empieza a los 25 tiene tiempo; nosotros tenemos oficio. Copiar lo que hacen ellos en redes es jugar en su campo. Lo hablaba con Miquel Román: no hay estrategias buenas o malas, hay la que encaja contigo y puedes mantener más tiempo. Muchas veces pensamos que algo no funciona cuando lo que le falta es tiempo.
Qué negocio emprender a los 50: seis caminos
No existe una lista de negocios rentables que valga para todo el mundo. Lo que sí he visto son caminos que encajan mejor con lo que ya traemos a esta edad. Van de menos a más riesgo.
1. Vender productos de otros, a comisión
Es lo que repite siempre Luis Monge Malo: empieza vendiendo productos de otros y llévate una comisión. Ingresos sin marca, sin marketing y sin producto propio. Y mientras tanto vas puliendo una de las habilidades más valiosas que existen, que es vender.
Puede ser como comercial a comisión de una empresa que ya tiene el producto hecho o como afiliado de formaciones y herramientas en las que de verdad creas. Con la agenda de contactos que tenemos a los 50, lo normal es que ya conozcamos a quien le hace falta. Y lo que aprendas vendiendo lo de otros te servirá el día que vendas lo tuyo.
2. Vender lo que ya haces, por tu cuenta
Cobrar como profesional independiente o como consultor por lo que llevas años haciendo para una empresa. Pablo Vázquez lo hizo a los 40: dejó la gran consultora en la que trabajaba para ser consultor independiente, elegir sus proyectos de inteligencia artificial generativa y tener tiempo para aprender y divulgar. Apenas hace falta inversión y se puede facturar desde el primer cliente.
3. Enseñar lo que sabes
Lo que tú das por sabido es justo lo que otro necesita aprender. Una formación, un taller o una newsletter permiten cobrar por tu experiencia sin venderte por horas. Jordi Llàtzer dejó su trabajo para vivir de crear contenido porque, como me contó, tenía cierta edad y sentía que si no lo hacía entonces ya no lo haría nunca.
Es también mi caso. Empecé contando en el podcast lo que iba aprendiendo y, con los años, eso se convirtió en formaciones.
4. Comprar un negocio que ya funciona
Del que menos se habla, y a los 50 tiene mucho sentido. Paco Lodeiro me contó que, con un grupo de socios, compra pymes cuyos dueños quieren jubilarse y no tienen relevo: los hijos no quieren seguir o directamente no hay hijos. Ese tipo de negocios, que facturan al menos cientos de miles de euros, se suelen pagar entre tres y cinco veces el EBIT, el beneficio antes de intereses e impuestos.
Compras clientes, equipo y caja desde el primer día. A cambio, hace falta capital o socios, y saber analizar un negocio antes de firmar nada.
5. Un comercio electrónico con un producto ganador
Si lo tuyo es el producto físico, este es el camino de Carlos Martínez, que hoy tiene un comercio electrónico que factura millones. En el episodio de los titanes, con Diego Abreu y Luis Villanueva, lo dijo claro: el marketing te compra velocidad, pero lo que te mantiene vivo cuando la publicidad se encarece y el mercado se satura es el producto. Por eso todo empieza por encontrar uno que la gente ya esté deseando comprar.
Aquí se trabaja con cosas que pesan: fábrica, transporte, aduanas y dinero metido en mercancía. Pide más capital y más estómago que los caminos anteriores.
6. Un negocio digital pequeño
Un producto propio, una lista de correo y un sitio donde contar lo que sabes. Se empieza con muy poco dinero y crece al ritmo que tú decidas. Miriam Collado pasó de directora de marketing a emprendedora digital, y me interesa más cómo lo hizo que el qué: no dejó su puesto hasta que su proyecto empezó a dar dinero de verdad. Ese primer ingreso fue su punto de inflexión.
Cómo empezar sin jugarte los ahorros
- Empieza en paralelo. Mantén tu sueldo mientras pruebas. Alberto Álvarez trabajaba en lo suyo de seis de la tarde a dos de la madrugada. No hace falta llegar a tanto: con unas horas fijas a la semana se arranca.
- Busca el primer ingreso cuanto antes. Es la única prueba de verdad de que alguien paga por lo que ofreces. Y, como a Miriam, te dirá cuándo dar el salto.
- Vende el problema que evitas, no lo que haces. Isra Bravo lo explica en sus correos: no hace falta vender lo que haces, y suele ser mucho más rentable vender el desastre que tu cliente puede evitar. También dice que la mayor habilidad de los grandes negocios es anticipar las razones por las que no nos van a comprar.
- Aprende marketing. Es lo que convierte lo que sabes en clientes. Para empezar, el episodio de los titanes y, si quieres más, los que grabé por separado con Diego Abreu y con Luis Villanueva.
- Para acelerar, paga consultoría a los mejores. Lo decía Carlos en ese mismo episodio: pagar por aprender de quien ya está donde quieres llegar te ahorra años de tropiezos. Pero investiga mucho antes de elegir. Mira resultados que se puedan comprobar y negocios reales detrás, y no te dejes guiar por el contenido de desarrollo personal o motivacional.
- Hazte un plan a varios años, con colchón. Jordi se trazó un plan a cinco años, con ahorros para aguantar dos o tres sin ganar dinero. Al año iba muy por delante.
- Pon en juego solo lo que puedas permitirte. Que lo que metas en el negocio, si no sale, no te cambie la jubilación.
- Cuida la energía. Dormir bien, hacer fuerza y moverse también son parte del plan de negocio. Como dice Marcos Vázquez, jubílate de tu trabajo si quieres, pero no de la vida.
¿Y si tienes 40?
A los 40 hay más tiempo por delante y, casi siempre, más obligaciones: la hipoteca, los niños pequeños, una carrera en su mejor momento. Pablo Vázquez se lo planteó a los 35: seguir cinco años más en su trabajo, ahorrar mucho, invertirlo y a los 40 cambiar de vida. Lo cumplió.
Álvaro Sánchez tiene una explicación para que tanta gente se lo replantee todo a esa edad: a los 40, cuando el ego baja, sube la búsqueda. Mi opinión, que ya di en el podcast, es que se pueden hacer grandes cosas antes, pero la madurez, la energía y la autoridad suelen juntarse hacia los 35 o los 40.
Los seis caminos valen igual. Con 40, además, hay más margen para equivocarse y volver a intentarlo.
Errores típicos
- Meter la indemnización o los ahorros de la jubilación en un negocio que nadie ha probado.
- Elegir algo que pide mucho capital o jornadas eternas antes de haber vendido nada.
- Empezar por el local, la web o el logotipo, y dejar para el final lo único que importa: que alguien pague.
- Enamorarse de la idea sin comprobar si a alguien le interesa, o limitarse a copiar a la competencia. Son los dos tropiezos que más ve Isra Bravo en quien monta su propio negocio.
- Copiar lo que hacen en redes quienes tienen 25 años en lugar de apoyarse en la experiencia y los contactos.
- Querer hacerlo todo solo. A esta edad, un buen socio o alguien que ya lo haya hecho ahorran años.
Preguntas frecuentes
¿Es tarde para emprender a los 50?
No. Ray Kroc se unió a McDonald’s con 52 años y el coronel Sanders empezó a franquiciar Kentucky Fried Chicken con más de 60. A esta edad cambia la forma: apoyarse en lo que ya sabes y no jugarse los ahorros.
¿Qué negocio emprender a los 50 años?
Los que aprovechan tu experiencia: vender productos de otros a comisión, trabajar por tu cuenta en lo que ya haces, enseñar lo que sabes, comprar un negocio en marcha, un comercio electrónico con un producto ganador o un negocio digital pequeño. Los que piden poco capital y pueden facturar desde el primer mes suelen ser los más sensatos para empezar.
¿Se puede emprender a los 50 sin dinero?
Sí. Vender productos de otros a comisión no exige inversión, y un servicio profesional o una formación apenas la necesitan. Para comprar un negocio en marcha o montar un comercio electrónico sí hace falta capital o socios.
¿Tengo que dejar mi trabajo para emprender?
Al principio, no. Lo prudente es empezar en paralelo y dar el salto cuando el negocio ya da ingresos, como hizo Miriam Collado.
¿Y emprender a los 40?
El planteamiento es el mismo, con más años por delante para equivocarte y corregir. Muchos, como Pablo Vázquez, se dan unos años para ahorrar y preparar el cambio antes de dar el paso.
Si estás en ese punto, con una idea dándote vueltas o con un negocio que ya vende pero no crece como querrías, para eso monté PdC Emprendimiento.
PdC Emprendimiento
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